El Comando con Venezuela, liderado por María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, ha lanzado el llamado Manifiesto de Panamá, un documento que representa un cambio significativo en la estrategia hacia el establecimiento de elecciones libres en Venezuela. Esta iniciativa propone un diálogo “serio” y “firme” con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para lograr un “acuerdo nacional”. Este movimiento se da en un contexto político alterado por los acontecimientos del 3 de enero, que resultaron en la salida del poder de Nicolás Maduro, un hecho facilitado por un comando especial de Estados Unidos.
Apoyo de la oposición y la comunidad internacional
El Manifiesto de Panamá cuenta con el respaldo de diversos sectores de la oposición venezolana, reunidos en la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) y otros grupos independientes. La respuesta del Palacio de Miraflores a este manifiesto será crucial para determinar el futuro de las relaciones entre los sucesores del madurismo y sus opositores históricos. Además, el documento insta a Rodríguez a modificar su tono hacia Machado, a quien en el pasado le había lanzado advertencias sobre su retorno a Caracas.
Pese a sus divergencias anteriores, Machado ha optado por una “negociación política responsable” con el Gobierno provisional, con el “acompañamiento” de Estados Unidos. Esto no implica olvidar las profundas diferencias del pasado, sino más bien reivindicar el triunfo electoral de González Urrutia en julio de 2024 como un “punto de inflexión irreversible” para las futuras conversaciones.
El papel de Estados Unidos y el Plan de Tres Fases
Machado sostiene que este enfoque coincide con las aspiraciones de Washington, reconociendo el Plan de Tres Fases propuesto por el Gobierno de Estados Unidos y anunciado por el secretario de Estado, Marco Rubio. Estas fases incluyen estabilidad política, apertura económica y la transición democrática. Durante el interinato de Rodríguez, se han promulgado leyes que favorecen la inversión extranjera en sectores como hidrocarburos y minería, además de reanudar los vuelos comerciales con Estados Unidos.
El levantamiento de sanciones por parte de Washington contra el Banco Central de Venezuela y Rodríguez ha sido un desarrollo significativo. Sin embargo, la oposición considera que es necesario avanzar hacia la siguiente etapa, que incluye un cronograma electoral verificable y la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE) con figuras independientes.
La inclusión de diversos sectores en el acuerdo nacional
El “acuerdo nacional” propuesto en el documento busca integrar a sindicatos, universidades, iglesias, sectores productivos y la diáspora venezolana. Según el manifiesto, esto es esencial para asegurar una “gobernabilidad democrática”. Sin embargo, se enfatiza que este objetivo solo será alcanzable si se liberan todos los presos políticos, tanto civiles como militares.
La Ley de Amnistía, aprobada por la Asamblea Nacional y promulgada por Rodríguez, no ha cumplido completamente con las expectativas de la oposición. Además, se exige el retorno seguro de los exiliados por motivos políticos y el desmantelamiento del aparato represivo, aún bajo el control del ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello.
El documento resalta la importancia de gestos claros por parte del Ejecutivo para crear un ambiente político favorable para la transición, destacando la necesidad de un CNE renovado y elecciones verificables como pasos cruciales en este proceso.
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