El 18 de diciembre de 2022 marcó un momento crucial para el fútbol argentino. Lionel Messi, tras años de comparaciones con Diego Maradona, logró inscribir su propio legado al ganar la Copa del Mundo, aliviando décadas de expectativas frustradas. Durante 36 años, Argentina había participado en nueve ediciones del torneo sin lograr alzarse con el título, y siempre bajo la presión de tener a Messi, considerado uno de los mejores jugadores de la historia, al frente del equipo.
Gestión de Scaloni y la continuidad de un ciclo exitoso
La etapa de Lionel Scaloni al frente de la selección ha estado marcada por un manejo efectivo de las expectativas. Según el exguardameta y ahora comentarista, Navarro Montoya, Scaloni ha evitado la complacencia, incluso tras obtener cuatro títulos en poco tiempo. Desde que Argentina ganó la Copa América en 2021, tras una sequía de 29 años, el equipo ha mantenido una trayectoria ascendente, cosechando la ‘Finalísima’ de 2022, el Mundial del mismo año, y otra Copa América en 2024.
“Es un grupo que lleva muchos años trabajando con el mismo estilo de juego, en el que todos trabajan para que Messi lidere y luzca, y en el que no ha habido demasiado cambio generacional”, comenta Montoya.
Un clima de confianza y unidad
La transformación de Messi de villano a héroe nacional ha sido fundamental. A pesar de haber considerado dejar la selección tras perder en la final del Mundial 2014 contra Alemania y en dos finales consecutivas de la Copa América ante Chile, hoy lidera un equipo que juega con la confianza y la unidad de una familia. La serenidad con la que el equipo afronta los desafíos actuales es notable.
“Más allá de las victorias o derrotas, lo importante es que siempre mantuvimos el equilibrio. Hemos llegado a este estado de ánimo porque hemos descomprimido esa mochila que solo servía para presionar aún más a los jugadores”, afirma Scaloni.
Expectativas y realidades en el Mundial 2026
De cara al Mundial 2026, Argentina se presenta con la confianza de un equipo que ha conocido el éxito reciente, pero sin subestimar a sus rivales. La selección debutará contra Argelia con la tranquilidad de haber roto con el pasado y la responsabilidad de representar una nación que espera con optimismo la posibilidad de añadir una cuarta estrella a su escudo.
“Cuando ganamos en 2021 la Copa América en Brasil, desbloqueamos nuestra cabeza y supimos que después vendrían las buenas. Nosotros representamos a Argentina y sabemos lo que generamos en Catar”, explica Nicolás Otamendi, segundo capitán de la selección.
Otamendi también resalta la importancia de mantener la calma y competir sin subestimaciones, afirmando que “no somos más que nadie, pero tampoco menos que nadie”. Con este enfoque, Argentina se dispone a iniciar su camino en el torneo, consciente de que la clave radica en la tensión positiva y no en la presión.
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