El Moviment Popular de Manresa ha instado a la comunidad a no estigmatizar a la juventud tras los recientes sucesos violentos en la ciudad. Durante una rueda de prensa celebrada este lunes, diversas entidades sociales y educativas expresaron su preocupación por las reacciones que tienden a criminalizar a los jóvenes, especialmente tras la muerte de Carles Vilajosana. Según sostienen, las problemáticas de violencia deben ser abordadas desde una perspectiva comunitaria y de salud pública, en lugar de centrarse exclusivamente en medidas de seguridad.
Una respuesta sin estigmatización
Nora Miralles, representante del Moviment Popular, enfatizó la necesidad de una respuesta clara ante los hechos, subrayando que esta no debe basarse en el miedo ni en la criminalización de los jóvenes, especialmente cuando se trata de menores de edad. “Hace falta una respuesta firme que no nazca del miedo”, declaró Miralles.
Las entidades recalcaron que, aunque existen problemas de violencia en Manresa, los datos demuestran que la ciudad se encuentra dentro de los estándares de seguridad habituales del país. Miralles criticó las narrativas que presentan a Manresa como un lugar inseguro, afirmando que el miedo puede romper la cohesión social.
Prevención integral en tres fases
El Moviment Popular propuso un plan de prevención integral basado en tres fases, inspirado en modelos internacionales. Este plan busca abordar las causas sociales y económicas de la violencia, tales como la pobreza, la exclusión social, la violencia de género, el consumo de drogas, el abandono escolar y la falta de acceso a la salud mental.
Nora Miralles destacó la situación de vulnerabilidad de los jóvenes en situaciones de precariedad habitacional y sin acompañamiento adecuado. “No podemos tener a chavales de 15 y 16 años malviviendo en infraviviendas”, destacó.
El papel crucial de la educación
Representantes de la comunidad educativa subrayaron la importancia de los centros educativos como lugares donde se pueden identificar problemas como el sufrimiento, la desconexión social y los problemas de salud mental. Esther Plans, del sindicato USTEC-STEs, señaló que actualmente no cuentan con los recursos necesarios para cumplir esta función de manera eficiente.
“Cuando las aulas están masificadas y faltan profesionales de orientación y educación social, detectar y acompañar situaciones complejas se convierte en una tarea enormemente difícil”, afirmó Plans.
Advertencias sobre la instrumentalización del miedo
Las organizaciones advirtieron sobre el peligro de que el miedo sea utilizado con fines políticos. Según las entidades, hay sectores que pueden estar interesados en alimentar estas percepciones para criminalizar a comunidades enteras, especialmente a los jóvenes no blancos, señalando que su presencia en las calles no debería ser vista como un sinónimo de violencia.
El llamado del Moviment Popular y las entidades educativas es a reforzar los esfuerzos en prevención y educación, en lugar de recurrir exclusivamente a medidas punitivas y el aumento de la presencia policial como respuesta a la violencia juvenil.
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