Una pareja joven, Virginia y Andrea, ha decidido revivir una propiedad familiar en un pequeño pueblo asturiano, desafiando así la tendencia al abandono que afecta a muchas aldeas rurales. Este proyecto no solo busca restaurar la vivienda de sus antepasados, sino también preservar el legado cultural y patrimonial del lugar. Su historia ha sido documentada por Álvaro en su canal de YouTube, dedicado a explorar pueblos olvidados y compartir las vivencias de quienes aún los habitan.
Honrando el Legado Familiar
Virginia relata que la casa perteneció a su bisabuelo, un lugar lleno de recuerdos donde su historia familiar comenzó. “Esta es la casa de mi bisabuelo. De aquí nace parte de mi historia, ya que justo aquí se enamoró de mi bisabuela, que era del pueblo de abajo”, comenta Virginia. La decisión de restaurar la casa responde a la necesidad de no dejar que su historia familiar caiga en el olvido, especialmente en un contexto donde muchas aldeas están siendo abandonadas debido a la migración hacia las ciudades.
Un Proyecto Compartido
Andrea, quien se crio en una de las zonas más despobladas de Asturias, fue la principal impulsora de esta iniciativa. “El motor principal para venir aquí fue la despoblación y el no permitir que se pierda nuestro legado, tanto familiar como cultural y patrimonial”, explica. A diferencia de Virginia, Andrea está familiarizada con la vida en áreas aisladas, lo que ha facilitado su adaptación al entorno rural.
Decisiones Financieras
La pareja optó por vivir directamente en la casa durante las reformas, en lugar de alquilar. “Estuvimos mirando alquileres, pero dijimos: ‘Vamos a tener que pagar un alquiler que está por las nubes’. Entonces decidimos venir ya aquí”, explican. A pesar de las condiciones iniciales de la vivienda, han podido mantener el acceso al agua gracias a las canalizaciones establecidas por los antepasados de Virginia.
Desafíos y Vida Cotidiana
Virginia y Andrea combinan su tiempo entre el trabajo y la reforma de la casa. Para el aspecto alimentario, se abastecen en supermercados locales y hacen uso de un horno de leña centenario y uno de gas, para ajustarse a las condiciones climáticas. “Es una forma de mantener viva la tradición y adaptarnos a las necesidades actuales”, señalan.
El Entorno Natural
La pareja también comparte su hogar con varios animales, entre ellos un hámster, dos gatos y una tortuga. “Tuvimos muchísimos ratones el último verano y todo el mundo nos decía: ‘Tener un gato’. Pues fíjate tú, a falta de uno, ahora tenemos dos”, explican, mostrando el dinamismo de su vida en el campo.
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