La jueza de Martorell, Raquel Nieto Galván, ha dictado un auto de prisión con fianza de un millón de euros contra Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, Isak Andic. La resolución judicial sostiene que existen “indicios suficientes” que apuntan a la participación activa y premeditada de Jonathan en la muerte de su padre, quien cayó por un barranco en Collbató el 14 de diciembre de 2024. La investigación llevada a cabo por los Mossos d’Esquadra revela una serie de pruebas que han sido determinantes en la imputación formal del acusado.
Descarta el resbalón
El informe forense incluido en el auto descarta la hipótesis del resbalón como causa del accidente. Según la jueza, las lesiones encontradas en el cuerpo de Isak Andic se asemejan más a un deslizamiento controlado con los pies por delante que a una caída accidental. Las marcas dejadas por el calzado del empresario no parecen ser fruto de un deslizamiento casual, sino de un movimiento deliberado. La unidad de intervención de montaña de los Mossos realizó simulaciones que confirmaron que para replicar la pisada encontrada, se necesitaba realizar un frotamiento intencionado.
“Odio al padre” y obsesión por el dinero
Las relaciones entre Jonathan Andic y su padre se revelan tensas, según los mensajes de WhatsApp recuperados de su móvil, lo que recuerda otros trágicos incidentes violentos en espacios públicos, como el reciente caso de un joven que apuñaló mortalmente a un niño de 12 años en una biblioteca de Madrid. Estos mensajes contradicen las declaraciones de Jonathan, quien aseguró no tener desavenencias con su progenitor. El auto judicial menciona un “odio al padre” motivado por una obsesión por el dinero, que llevó a Jonathan a solicitar una herencia en vida. A raíz de una intención de Isak Andic de cambiar su testamento para fundar una organización benéfica, la relación entre ambos se deterioró aún más, lo que impulsó a Jonathan a planificar una excursión a Collbató, que terminó en tragedia.
El móvil y la planificación
Tras la muerte de Isak Andic, su hijo cambió de teléfono móvil y borró el contenido del anterior dispositivo, que desapareció en circunstancias que la jueza considera “sospechosas”. La desaparición del móvil coincidió con la reapertura del expediente judicial, lo que incrementa las sospechas. Un análisis forense permitió recuperar información eliminada, incluyendo búsquedas en Google y conversaciones de WhatsApp, además de geolocalizaciones que indicaron que Jonathan visitó varias veces el lugar del accidente antes de la caída fatal.
Contradicciones en las declaraciones
El auto judicial también señala contradicciones en las declaraciones de Jonathan Andic. En un primer testimonio afirmó que escuchó un golpe y un gemido mientras caminaba delante de su padre, quien supuestamente se detuvo a fotografiar. Sin embargo, en otra declaración indicó que su padre solo usó el móvil al inicio del recorrido. Las pruebas del teléfono de Isak Andic desmienten ambas versiones, ya que no se registró actividad en el dispositivo en el momento y lugar del incidente.
Detalles sobre las llamadas realizadas
Otro punto de discrepancia es el relato sobre las llamadas telefónicas realizadas por Jonathan tras el accidente. Según el auto, el acusado hizo dos llamadas en tiempos separados, pero dio versiones diferentes sobre su contenido. Inicialmente mencionó que creía que su padre había caído por un barranco, pero luego modificó su declaración al comunicarse con personal del SEM.
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