El ámbito de la psicología ha abordado de manera extensa el fenómeno de las relaciones tóxicas, un tema que, a pesar de los avances en su comprensión, sigue siendo una realidad común en la vida de muchas personas. Rafael Guerrero, psicólogo licenciado en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en educación, ofrece una visión profunda sobre este asunto. Guerrero, especialista en TDAH, trastornos del aprendizaje, problemas de conducta y psicoterapia breve con niños y adolescentes, participó en el podcast ‘Aladetres’, donde esclareció algunos de los mecanismos detrás de estas dinámicas relacionales.
La influencia del amor recibido en la infancia
Guerrero sostiene que uno de los factores determinantes para repetir patrones de relaciones tóxicas es la falta de amor en la infancia. Según sus palabras:
“¿Qué ocurre si a mí no me han amado? Que es muy difícil que yo pueda amar. Es muy difícil. Y entonces voy a entrar constantemente en esta toxicidad”.
El psicólogo añade que muchos adultos que invariablemente eligen parejas que los tratan mal, reflejan un patrón aprendido en sus primeras experiencias afectivas. Estas personas no han recibido la “gasolina del amor”, el cariño y la comprensión, lo que les impide replicar estas emociones en sus relaciones adultas.
El papel de los padres en la formación de patrones relacionales
Guerrero también destaca la importancia del trato de los padres en la infancia. Según explica, cuando los padres no ofrecen un modelo saludable de afecto y respeto, sus hijos tienden a buscar relaciones que reflejen esos mismos patrones, ya sea con amigos, parejas o en el entorno laboral. El psicólogo advierte:
“Si siempre te chantajearon, si siempre te trataron mal, si nunca te hicieron caso, vas a buscar ese tipo de relaciones. ¿Por qué? Porque son las que conoces. Es el único idioma que conoces”.
La adolescencia como etapa crítica
La adolescencia es identificada por Guerrero como una etapa crucial para intervenir y modificar estos patrones. Subraya que comprender lo que sucede en el cerebro adolescente puede mejorar significativamente la manera en que los padres y los educadores se relacionan con los jóvenes. Destaca la importancia de apoyar adecuadamente a los adolescentes para prevenir la repetición de patrones tóxicos en su vida adulta.
En sus intervenciones, Guerrero enfatiza que las experiencias de amor y cuidado en la infancia establecen las bases de cómo se perciben las relaciones en la adultez. Cuando no se han experimentado vínculos saludables, resulta complicado identificarlos o sentirse cómodo con ellos.
Recomendaciones para padres y educadores
Para abordar estos desafíos, Guerrero ofrece una serie de recomendaciones destinadas a padres y educadores:
- Fomentar un ambiente afectuoso y comprensivo, que permita a los niños y adolescentes expresar sus emociones libremente.
- Evitar el chantaje emocional y el maltrato verbal, que pueden dejar huellas profundas en el desarrollo emocional de los jóvenes.
- Promover la educación emocional, ayudando a los niños a identificar y gestionar sus emociones de manera saludable.
- Establecer límites claros y justos que orienten el comportamiento, sin recurrir a la coerción o la imposición.
Estas pautas buscan prevenir la perpetuación de patrones tóxicos e incentivar la formación de relaciones más saludables en el futuro.
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