Renfe ha confirmado que las unidades de los nuevos trenes de Cercanías de Madrid, fabricados por Stadler, han regresado al taller para realizar ajustes posteriores a su puesta en marcha. La compañía explica que estos ajustes son habituales tras los primeros recorridos de un modelo nuevo y restan importancia a las incidencias detectadas, considerándolas parte del proceso rutinario de puesta a punto.
Detalles de los ajustes realizados
Según fuentes de Renfe, los trabajos se han centrado en la actualización del sistema eléctrico, la señalización de frenado, el software y la información al viajero. Aunque la empresa no considera que se trate de problemas graves, estos ajustes son necesarios para garantizar el correcto funcionamiento de los trenes antes de su incorporación definitiva a la red madrileña.
“Con todos los trenes nuevos se hace un rodaje de funcionamiento ordinario y se ve si hay cuestiones que hay que ajustar y mejorar”, explican desde la compañía.
Las unidades afectadas han completado ya su paso por el taller y están siendo sometidas a pruebas sin pasajeros para verificar que las mejoras implementadas son efectivas. Una vez concluyan estas pruebas, se espera que vuelvan al servicio comercial.
Incidencias reportadas
El pasado martes, un medio informó que tres trenes de la serie 453 habían sido retirados del servicio después de que una unidad experimentara un problema que supuestamente redujo su capacidad de frenado al 50%. Además, se señaló que otras dos unidades fueron apartadas de manera preventiva debido a incidencias en los sistemas de comunicación entre los coches.
Renfe no ha confirmado el número exacto de trenes afectados ni el problema específico de frenado mencionado. No obstante, reconoce que los trenes han pasado por el taller para realizar los ajustes necesarios en coordinación con el fabricante.
Futuras entregas y expectativas
Los nuevos trenes de Cercanías comenzaron a operar en Madrid el 24 de agosto, habiendo sido presentados en un evento con el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien los describió como “el futuro” de la red madrileña. Renfe ha encargado 79 unidades de este modelo, de las cuales actualmente dispone de cuatro.
La compañía defiende que esta fase inicial de operación permite identificar y corregir cualquier posible mejora técnica o de software antes de la entrega del resto de la flota. El objetivo es que el fabricante, Stadler, incorpore directamente estas mejoras en los trenes que aún están por entregar.
Proceso habitual en nuevas entregas
Renfe sostiene que el proceso de ajustes y rodaje es una práctica estándar en la introducción de nuevos trenes. Esta etapa inicial es crucial para garantizar que todas las unidades cumplan con los estándares de operatividad y seguridad necesarios antes de ser desplegadas en su capacidad total.
En conclusión, los trenes de Cercanías de Madrid están pasando por un proceso de ajuste normal antes de su incorporación completa al servicio. Renfe y Stadler trabajan conjuntamente para asegurar que las unidades operen de manera óptima y segura, con el objetivo de ofrecer un servicio fiable a los usuarios de la red.
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