La preocupación creciente en torno a la inteligencia artificial (IA) no solo se centra en el temor a amenazas físicas para la humanidad, sino que también tiene implicaciones inmediatas en los mercados financieros. Recientemente, la IA ha canalizado un flujo significativo de inversiones, desafiando el principio de la diversificación en las carteras de inversión. Este fenómeno ha llevado a una concentración de capital en un reducido número de empresas, conocidas como las ‘big seven’, mientras que sectores tradicionalmente considerados seguros han quedado relegados.
Impacto de la IA en el Mercado Financiero
La lógica detrás de la inversión en mercados de valores siempre ha sido la diversificación para minimizar riesgos. Sin embargo, los instrumentos financieros actuales, como los fondos de inversión, han visto trastocado su cometido debido al auge de la IA. La rentabilidad se ha concentrado en un pequeño grupo de empresas tecnológicas, todas ellas interrelacionadas, lo que implica que una crisis en una de estas compañías podría desencadenar efectos dominó sobre las demás.
Recientemente, el sector de la IA experimentó una caída en los mercados bursátiles, lo que plantea interrogantes sobre si las inversiones realizadas generarán los beneficios esperados. Empresas valoradas en más de un billón de dólares, como OpenAI y Google, dominan el sector, compitiendo por liderar la innovación tecnológica. Esta competencia es intensa y revela una economía interconectada donde el éxito o fracaso de una firma afecta a las demás.
Informe de Schroders Sobre el Sector de la IA
Jonathan McMullan, experto de la firma de gestión de activos Schroders, ha presentado un informe analizando el sector de la IA. Una pregunta clave que aborda es cuánta rentabilidad debe generar la IA para justificar la inversión en su desarrollo. Aunque el crecimiento de la IA no es completamente injustificado, McMullan advierte de los riesgos asociados.
“El listón está elevado, sigue aumentando y, aun así, no carece de precedentes. La magnitud de la inversión, el aumento de la productividad y la reasignación de mano de obra encuentran paralelismos en la electrificación, los ferrocarriles y la revolución informática”, indica McMullan.
Si bien estos fenómenos transformaron la economía en el pasado, el factor diferencial de la IA es su velocidad de crecimiento. Este avance se ha visto facilitado por la infraestructura ya existente desde la era de internet, lo que ha acelerado su difusión.
Condiciones para Evitar un Colapso de la IA
McMullan sugiere que para evitar un colapso de la IA, deben cumplirse tres condiciones indispensables:
- El crecimiento de la inversión en capital debe moderarse para evitar un aumento incontrolado del obstáculo financiero.
- La capacidad debe desarrollarse y entrar en funcionamiento según lo planeado, superando limitaciones como el suministro eléctrico y la disponibilidad de semiconductores.
- El valor para el cliente debe materializarse antes de que sea necesario renovar la financiación de los activos.
Un ajuste en el mercado podría resultar beneficioso, permitiendo evaluar mejor el potencial de empresas que se benefician de la carrera tecnológica de manera indirecta, como constructoras o eléctricas. De lo contrario, la falta de diversificación podría conllevar altos riesgos.
Perspectivas del Mercado de Bonos
El rendimiento del bono del Tesoro de EE. UU. a 10 años alcanzó recientemente el 5%, un nivel no visto desde 2023. Este aumento se debe al ascenso en el precio del petróleo y la posible subida de tipos de interés. Estas condiciones podrían incrementar los costes de endeudamiento para particulares y empresas, disminuyendo la atractividad de la bolsa frente a los bonos.
Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital, destaca la importancia de adoptar un enfoque prudente en este contexto económico, señalando que no precipitarse en decisiones de inversión o desinversión es lo más aconsejable en la actualidad.
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