La venta del Sevilla a un grupo internacional encabezado por Sergio Ramos se ha transformado en una compleja disputa pública, tras meses de negociaciones. El acuerdo, que parecía encaminado, está a punto de colapsar a solo dos días de que expire el periodo de exclusividad, fijado para el 31 de mayo. En este contexto, Sergio Ramos ha convocado una rueda de prensa para el próximo lunes en un hotel de Sevilla, con el fin de explicar las razones de su nueva propuesta y divulgar información que, según su entorno, podría dejar mal parados a los principales accionistas del club.
Desacuerdos en la oferta
El cambio en los términos de la propuesta por parte de Sergio Ramos ha causado malestar entre los actuales vendedores, quienes califican la oferta como “la peor de todas las recibidas”. Inicialmente, las partes acordaron la compra del 85% de las acciones por 275 millones de euros, asumir una deuda de 85 millones y realizar una ampliación de capital de 80 millones, totalizando 440 millones de euros. Sin embargo, la oferta modificada la semana pasada ha alterado significativamente estos términos, a pesar de que el Sevilla había aceptado previamente un ajuste en el calendario de pagos para facilitar la transacción.
Participación del Grupo DMI
En el último giro de los acontecimientos, la propuesta de Sergio Ramos eliminó de la ecuación al fondo argentino Five Eleven Capital, que había enviado el borrador del acuerdo de compra-venta. El objetivo, según se informa, era incluir al Grupo DMI, una importante empresa mexicana del sector inmobiliario encabezada por Álvaro Leaño. Este grupo, representado por el abogado Roberto Álvarez, ha causado inquietud debido a su interés previo en el Valencia CF, que fue rechazado por el entonces máximo accionista Peter Lim.
La posibilidad de que DMI tenga intenciones de capitalizar desarrollos urbanísticos, dada la escasa evolución del patrimonio urbanístico del Sevilla, ha generado dudas. La nueva propuesta de Ramos busca adquirir inicialmente un 42% del club, ofreciendo 100 millones de euros por 32.000 acciones adicionales, lo que representa un 18% más para alcanzar un 60% del control, excluyendo a los accionistas minoritarios.
Argumentos a favor de la nueva estructura
El entorno de Sergio Ramos defiende su propuesta afirmando que el Sevilla está en una “quiebra técnica”. Según ellos, es crucial que una gran parte del capital ingrese directamente en las arcas del club en lugar de ser destinado a los accionistas, y se comprometen a comprar el resto de las acciones en un plazo de uno a dos años. Sin embargo, desde el club aseguran que su estabilidad económica está garantizada hasta 2030, basada en auditorías oficiales.
Restricciones financieras
El Reglamento de Control Económico de LaLiga puede complicar aún más la propuesta de Ramos. Según el artículo 82, la ampliación de capital para mejorar el Límite de Coste de Plantilla Deportiva está limitada al 25% de los ingresos del club. Por lo tanto, los 80 millones inicialmente pactados alcanzaban el máximo permitido de 30 millones, y los 120 millones ofrecidos recientemente no mejorarían la capacidad para inscribir jugadores, sino que incrementarían el porcentaje de la parte compradora.
Consecuencias legales
Estaba planeado que este viernes, 29 de mayo, las partes formalizaran la compraventa en notaría. Dada la situación actual, se anticipa un escenario de litigios. Según ElDesmarque, los principales accionistas del Sevilla ya no contemplan más negociaciones y acusan al grupo de Ramos de incumplimiento de contrato. Están preparando un requerimiento legal para solicitar una penalización económica de 500.000 euros y el reembolso de los gastos incurridos en el proceso, incluyendo los costos del procedimiento y los honorarios profesionales.
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