La Badwater 135, considerada por muchos como la carrera de resistencia más exigente del mundo, atraviesa el desafiante Valle de la Muerte en California. El recorrido inicia en Badwater Basin, el punto más bajo del hemisferio occidental a 86 metros bajo el nivel del mar, y culmina en las laderas del Monte Whitney, a más de 2,500 metros de altura. A lo largo de sus 217 kilómetros, los participantes enfrentan temperaturas superiores a los 50°C, asfalto que derrite las suelas de las zapatillas, pronunciados desniveles y una constante deshidratación que desafía tanto el cuerpo como la mente. No es casualidad que se la conozca como ‘la carrera imposible’.
El logro de Carmen Pérez
Carmen Pérez, de 44 años y oriunda de Valencia, estableció un nuevo récord femenino en la Badwater 135 con un tiempo de 21 horas, 5 minutos y 32 segundos, superando el récord anterior por casi 40 minutos. Solo un competidor masculino logró terminar antes que ella, por una diferencia de 11 minutos. Pérez, que descubrió su pasión por esta carrera acompañando a su pareja, Iván Peñalba, en ediciones anteriores, comentó: “Al principio me parecía impensable que pudiera hacerla, pero hace tres años le hice de asistencia y me obnubiló por su extremidad y exclusividad”.
Para participar en la Badwater, es necesario contar con méritos suficientes y superar un test psicotécnico. Pérez, quien buscaba la felicidad a través de las carreras, se ganó su plaza gracias a sus logros previos en otras competencias extremas. “Tienes que haber completado al menos cuatro carreras de 100 millas, pero deben ser extremas”, explicó sobre los requisitos de participación.
Preparación exhaustiva
La preparación de Pérez para este desafío fue meticulosa. Desde el ultraBalatón en Hungría, a finales de mayo, estructuró su entrenamiento para soportar las altas temperaturas. “La ola de calor nos favoreció al permitirnos entrenar en las horas más calurosas, optimizando así la hidratación y nutrición necesarias”, señaló. Pérez, que trabaja como monitora en un gimnasio, dobló sus sesiones de entrenamiento, corriendo en los momentos de mayor calor y aprovechando los fines de semana para extender sus recorridos en San Juan de Requena.
Experiencia en la carrera
Tras una semana de aclimatación, Pérez y Peñalba iniciaron la carrera el 27 de julio, comenzando en la tercera tanda a las diez de la noche. “Fue muy emocionante”, recuerda Pérez sobre la experiencia de correr junto a su pareja en la carrera más dura del mundo. A lo largo del trayecto, Pérez se enfrentó a momentos críticos, especialmente cuando no pudo recibir avituallamiento en el momento previsto, coincidiendo con temperaturas extremas de 52 grados. Sin embargo, gracias al apoyo de su equipo, logró mantener una adecuada hidratación y alimentación.
Resultados sorprendentes
Pérez confesó que sus expectativas iniciales eran conservadoras, ya que había estimado un tiempo de 27 horas y media. “Por mucho que entrenes, el terreno es impredecible”, expresó. Durante el recorrido, ingirió aproximadamente 25 litros de agua y entre 800 y 1,000 mg de sales sódicas, adaptándose a las condiciones extremas. A pesar de las adversidades, Pérez describió la experiencia como altamente satisfactoria.
“El éxito ha sido no desviarme de las pautas de hidratación y alimentación. Fuimos muy meticulosos. Hasta me chupaba el brazo para comprobar la cantidad de sales en mi piel”, explicó Pérez, agradeciendo el apoyo constante de su equipo.
El logro de Carmen Pérez en la Badwater 135 es un testimonio de su dedicación y resistencia, en una de las competiciones más desafiantes del mundo del ultramaratón.
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