El secretario de Estado de Transportes de Estados Unidos, Sean P. Duffy, ha manifestado su preocupación sobre la alianza entre Ford y Geely en la planta de Almussafes, Valencia, catalogándola como un asunto de “seguridad nacional”. En una carta dirigida al consejero delegado de Ford, Jim Farley, Duffy critica la “continua dependencia” de Ford de tecnología y capital chinos, haciendo especial mención a la colaboración con Geely.
Preocupación de la Administración Trump
La misiva, fechada el 3 de septiembre y revelada al público el martes, representa una de las críticas más contundentes de la Administración Trump hacia una importante corporación automovilística por sus vínculos con China. El documento sitúa a la planta valenciana en el centro de la disputa comercial entre Estados Unidos y el país asiático.
“La empresa conjunta de Ford y Geely refuerza la posición estratégica de los adversarios en los mercados occidentales”, afirmó Duffy, subrayando el impacto potencial de esta colaboración.
El secretario también expresó su preocupación por el uso de tecnología de la empresa china CATL en la planta de Marshall, Michigan, así como las conversaciones con BYD sobre componentes híbridos y el retraso en la repatriación de la producción del Lincoln Nautilus desde China hasta 2030.
La estrategia de Ford bajo escrutinio
Duffy reconoció las presiones del mercado global, pero destacó que las recientes decisiones estratégicas de Ford podrían estar comprometiendo la autonomía tecnológica estadounidense. Según el secretario, cuando una empresa profundiza sus dependencias con competidores estratégicos, pone en riesgo su rol como socio fiable para el público estadounidense y el gobierno.
“Ford debe priorizar la resiliencia a largo plazo y la soberanía tecnológica frente a acuerdos o alianzas extranjeras cuestionables”, añadió Duffy sin anunciar medidas concretas, pero instando a Farley a reconsiderar las cadenas de suministro.
Impulso a la planta de Almussafes
La fábrica de Almussafes, con una plantilla reducida a poco más de 4.000 empleados y dependiente en gran medida del modelo Ford Kuga, firmó el 23 de julio un acuerdo con Geely. Este pacto, controlado en un 66% por Ford y en un 34% por el fabricante chino, busca revitalizar la planta utilizando una nave de 80.000 metros cuadrados para fabricar varios modelos.
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Se espera que la empresa conjunta comience operaciones en el primer semestre de 2027, con los primeros vehículos saliendo al mercado en 2028, sujeto a aprobaciones regulatorias.
Reacción de Ford
En respuesta a la carta, Ford calificó la acción como un intento de “acaparar titulares” y defendió su historial en la industria manufacturera estadounidense. Según fuentes, la empresa habría estado dispuesta a discutir más detalles sobre su compromiso con Estados Unidos si se hubiera contactado antes de la publicación de la carta.
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