Bulimia a los 70: una lucha silenciosa desde la juventud

Dolors, de 73 años, ha vivido con bulimia desde su juventud, enfrentando un trastorno alimentario que no abordó hasta pasados los sesenta. Su historia refleja una realidad oculta: el 10% de las personas entre 50 y 70 años sufren de trastornos alimentarios, desafiando la percepción de que estas enfermedades afectan solo a jóvenes. Las presiones estéticas y el aumento de la esperanza de vida están llevando a que estas patologías emerjan también en la madurez y la vejez.

Dolors, de 73 años, ha vivido gran parte de su vida lidiando con la bulimia, un trastorno alimentario que comenzó a manifestarse en su adolescencia, en la década de los 70. La presión social por mantener una figura delgada la llevó a desarrollar este comportamiento, el cual ella misma describe: “Descubrí que, si vomitaba, no retenía la comida”. Aunque estos trastornos suelen asociarse a los jóvenes, se estima que el 10% de las personas entre 50 y 70 años presentan algún tipo de trastorno de la conducta alimentaria (TCA).

La Invisibilidad de los Trastornos Alimentarios en la Madurez

A pesar de ser un problema mayormente vinculado a adolescentes y mujeres jóvenes, los TCA en edades avanzadas son una realidad que, según expertos, está incrementando debido al aumento de la esperanza de vida. Dolors relata que su problema no fue constante, sino que apareció en diferentes periodos de su vida. Sin embargo, siempre estuvo pendiente de su peso a través de dietas estrictas.

El Despertar Durante la Pandemia

Durante la pandemia, Dolors tomó conciencia de su situación y decidió cambiar. “Consideré que ya era muy mayor para seguir vomitando”, confiesa. Fue entonces cuando acudió a su médico de cabecera, quien la derivó a la Unidad Integral de TCA de Alta Complejidad y Duración de la Fundació Hospitalàries Martorell-Hospital de Bellvitge.

Tratamiento y Recuperación

Dolors pasó dos años en tratamiento externo en esta unidad, logrando dejar de lado el vómito como método de control de peso. Hoy, afirma estar recuperada y no haber vuelto a pensar en ello desde el inicio del tratamiento. “Menos mal”, añade, “porque recientemente me detectaron un cáncer de la sangre, aunque está controlado y tengo muy buen pronóstico”.

La Importancia del Tratamiento Adecuado

Gracias a la intervención médica y el tratamiento adecuado, Dolors ha conseguido mejorar su alimentación. Este caso es un ejemplo de cómo se puede superar un TCA incluso en edades avanzadas. Atribuye parte de su predisposición a factores genéticos, indicando que ha luchado contra otras adicciones en su vida, como el tabaco y el alcohol, del que se alejó hace tres décadas.

El Impacto de los Trastornos de la Conducta Alimentaria en Mayores

Este caso pone de manifiesto la necesidad de reconocer y tratar los trastornos alimentarios en personas mayores. A menudo, estos trastornos pueden confundirse con otras condiciones como la depresión o el deterioro cognitivo, lo que dificulta su diagnóstico y tratamiento.

“Aumentan las mujeres que combinan atracones con dietas estrictas”, señalan los especialistas, destacando la creciente prevalencia de los TCA en edades avanzadas.

La historia de Dolors es un testimonio de lucha y recuperación que subraya la importancia de no subestimar la presencia de estos trastornos en cualquier etapa de la vida, y de buscar ayuda profesional para enfrentarlos eficazmente.

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Javier Rodríguez

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