La migración en Canarias se vive desde diversas perspectivas, reflejando las numerosas historias de quienes llegan y quienes los reciben. En la reciente visita del papa León XIV a la plaza del Cristo, en La Laguna, personas migrantes de Sudamérica compartieron sus experiencias como miembros de organizaciones de apoyo a los más necesitados.
Testimonio de Solidaridad
El sacerdote venezolano Darwin Rivas, delegado de Cáritas Diocesana en El Hierro, relató ante el pontífice su compromiso con los migrantes que llegaban a las costas canarias en 2021. “Así empezamos esta hermosa aventura de ayudar”, expresó Rivas, quien destacó el trabajo en conjunto con “hombres y mujeres de buena voluntad” y el apoyo de la Policía Nacional y la comunidad local.
“No somos héroes, ni pretendemos serlo, ya que tan solo somos instrumentos para hacer el bien”, afirmó Rivas, subrayando la importancia de continuar con esta labor a pesar de los desafíos enfrentados.
A pesar de las dificultades derivadas del alto número de migrantes que llegaron a El Hierro, Rivas mencionó que siempre había motivos de esperanza y alegría que justificaban el esfuerzo. Aunque a veces deseó no tener que enfrentar tal avalancha, su trabajo le ofreció razones para seguir adelante.
De Receptora a Voluntaria
Thalia Johana, migrante colombiana, compartió su historia de transformación desde que llegó a Tenerife hace tres años. En un inicio, enfrentó grandes dificultades, como la falta de un lugar donde dormir. “La realidad no fue tan halagüeña”, comentó, refiriéndose a la falta de una red de apoyo.
“En Cáritas me devolvieron la dignidad que la vida me quitó”, expresó Johana, quien encontró en la Iglesia un hogar que le permitió integrarse en la sociedad canaria.
Gracias al apoyo recibido, Johana pudo formarse y alcanzar la independencia. Ahora, su compromiso es retribuir el apoyo brindado, participando como voluntaria en Cáritas. “Quiero devolver el amor y el apoyo que me brindaron”, concluyó.
Impacto de la Visita Papal
Durante su visita, el papa León XIV destacó la importancia de la integración de los migrantes, subrayando que el amor y la solidaridad no conocen fronteras. Su presencia en La Laguna ha generado un impacto positivo, resaltando la labor de las organizaciones y personas que dedican sus esfuerzos a apoyar a quienes más lo necesitan.
El legado solidario del papa León XIV en La Laguna se refleja en las historias de Rivas y Johana, quienes ilustran cómo la solidaridad puede transformar vidas, tanto de quienes reciben ayuda como de quienes la ofrecen. Su testimonio es un recordatorio del poder del trabajo conjunto en la construcción de una sociedad más inclusiva y compasiva.
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