Cristina Moya, conocida como “La Kiki” en el ámbito laboral, ha dedicado 22 años al sector de la construcción, especializándose en la colocación de azulejos. En 2004, tomó la decisión de dejar su empleo como asistente infantil en una guardería para formarse en una escuela taller de construcción en Córdoba. Tras dos años de formación, obtuvo un contrato como oficial de segunda, y desde entonces ha trabajado en múltiples obras, ampliando sus competencias hacia la reforma general, incluyendo actividades como el alisado de paredes, pladur, electricidad y fontanería.
El apoyo familiar y los primeros desafíos
A pesar de que el cambio de carrera de Moya podría no haber sido bien recibido por todas las familias, su madre, quien ha trabajado como limpiadora, la respaldó completamente. “Mi madre siempre ha sido una mujer valiente”, afirma Moya. Su madre incluso realizó reformas en la casa de su hermano, demostrando su habilidad en el área.
Superando barreras en un entorno hostil
Desde el inicio, Moya enfrentó dificultades para ser aceptada en el sector debido a prejuicios de género. “Al principio no querían darme la oportunidad por ser mujer”, explica. Sin embargo, logró superar estas barreras cuando le ofrecieron su primera gran oportunidad en una obra con 300 trabajadores. “Me dijeron: ‘Vente mañana con la herramienta’, y ahí es cuando realmente pude demostrar mi valor”, recuerda.
Prejuicios persistentes en el lugar de trabajo
A lo largo de su carrera, Moya se ha enfrentado a actitudes machistas dentro del sector. Relata una experiencia con un jefe de obra que no quería trabajar con mujeres. “Me preguntó qué hacía allí y me sugirió que debería estar en casa fregando platos”, comenta. A pesar de estos comentarios, Moya continuó demostrando su capacidad y compromiso con su oficio.
Impacto en los medios y redes sociales
La trayectoria de Moya llamó la atención de los medios de comunicación, lo que resultó en numerosas entrevistas. “Parecía que nunca habían visto a una mujer trabajando tantos años en la construcción”, señala. Aunque cada vez más mujeres comparten su trabajo en redes sociales, Moya destaca que el oficio sigue siendo mayoritariamente masculino.
“Ahora ya nos metemos en las redes y vemos muchas mujeres alicatando, poniendo suelo y arreglando su casa. Pero no es un oficio al que se dediquen diariamente”, concluye Moya.
Reflexiones sobre el futuro del sector
El ejemplo de Cristina Moya demuestra que, a pesar de los prejuicios y desafíos, las mujeres pueden y deben tener un lugar en el sector de la construcción. su historia inspira a otras mujeres a romper estereotipos y buscar su lugar en la industria, similar a la reciente reapertura de la tienda Apple en Passeig de Gràcia que también simboliza un cambio y renovación en el sector.
Comentarios
Todavía no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!