El camino hacia la maternidad puede estar lleno de emociones encontradas. Lograr un embarazo después de una larga búsqueda es motivo de alegría, pero también pueden surgir miedos y sentimientos de culpa que no necesariamente reflejan un menor deseo por el futuro hijo.
Ambivalencia perinatal: un fenómeno común
La psicóloga perinatal Raquel Huéscar, autora de “El viaje de la maternidad”, explica que es normal que una mujer experimente felicidad por su embarazo mientras siente temor por los cambios que este nuevo rol podría traer a su vida. Esta coexistencia de sentimientos contradictorios se conoce como ambivalencia perinatal y forma parte de la transición a la maternidad. Aunque estas emociones pueden parecer paradójicas, son, según Huéscar, una respuesta saludable al proceso de cambio.
Patricia Catalá, profesora de Psicología de la Universidad Rey Juan Carlos, ilustra que la ilusión y la incertidumbre pueden coexistir sin que una invalide a la otra. La realidad del embarazo puede hacer que la dimensión de lo que está ocurriendo se vuelva más concreta, lo que a su vez genera dudas sobre la preparación para asumir el nuevo rol.
Dudas y temores: un proceso natural
El cambio que representa un test de embarazo positivo implica enfrentar cuestiones que antes eran solo escenarios futuros. Desde la transformación del cuerpo hasta la reorganización de prioridades en la vida diaria, el embarazo trae consigo una serie de preguntas inevitables. Huéscar menciona que el proceso de adaptación incluye aceptar renuncias y reordenar la vida para dar cabida al cuidado del bebé.
“A veces se teme fallar y hay que responder varias preguntas: ¿Seré capaz? ¿Y ahora cómo voy a hacer? ¿Qué va a pasar conmigo?”
El mandato social de mostrar entusiasmo ante la llegada de un bebé puede dificultar la expresión abierta de sentimientos encontrados. Frases bien intencionadas como “deberías estar feliz” pueden aumentar la culpa en las mujeres que sienten dudas, según Ione Esquer, presidenta de la Asociación Española de Psicología Perinatal.
El papel del entorno y la búsqueda de apoyo
Compartir emociones con personas que sepan escuchar es fundamental para normalizar estos sentimientos. Según Esquer, es importante reducir la presión por vivir un embarazo perfecto y centrarse en las necesidades del presente. Además, el apoyo del entorno cercano, en especial de la pareja, es clave para evitar que la mujer asuma sola la carga de anticipar y organizar el futuro.
Las mujeres pueden beneficiarse de acudir a grupos de gestantes donde compartir inquietudes y encontrar modelos más realistas alejados del ideal. Huéscar afirma que sentirse sostenida ayuda a vivir la incertidumbre con menos angustia.
Cuándo buscar ayuda profesional
La diferencia entre una ambivalencia saludable y una patológica radica en la intensidad y duración de los sentimientos, así como en la historia personal de la mujer, señala Huéscar. Es aconsejable buscar ayuda profesional si el malestar resulta incapacitante o conecta con traumas previos. La línea roja se sitúa en los casos en que el temor interfiere con el sueño o aparecen pensamientos de autolesión.
Esquer indica que consultar a tiempo puede prevenir complicaciones mayores, ya que muchas depresiones posparto comienzan con angustia durante el embarazo. Las expertas coinciden en que reconocer y abordar estos sentimientos es crucial para el bienestar de la futura madre.
Comentarios
Todavía no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!