El dominio de la inteligencia artificial (IA) recae predominantemente en Estados Unidos y China, quienes controlan el 90% de la capacidad informática mundial en este ámbito. Esta concentración de poder plantea un posible desequilibrio estratégico a nivel global, afectando a otras naciones que podrían quedar relegadas en la carrera tecnológica.
La Estrategia Estadounidense
Estados Unidos ha cimentado su liderazgo en el sector de la inteligencia artificial a través de un robusto apoyo del sector privado. En 2025, la inversión privada en IA alcanzó los 285.000 millones de dólares, superando con creces a cualquier otro país. Este financiamiento masivo ha facilitado la creación de 1.953 nuevas empresas enfocadas en modelos generativos, según el AI Index Report.
El impulso estadounidense se ve reflejado en su capacidad para desarrollar los modelos de IA más avanzados del mundo. De los 20 modelos de lenguaje más potentes a nivel global, 10 han sido creados por compañías estadounidenses como Anthropic, OpenAI, Google, xAI, Meta y Nvidia.
El Avance Chino
Por su parte, China ha adoptado una estrategia diferente, en la que el Estado desempeña un papel fundamental. Entre 2000 y 2023, el gobierno chino ha invertido aproximadamente 184.000 millones de dólares en su industria de IA, con planes de incrementar esta cifra a casi 300.000 millones para expandir su red de centros de datos.
China no solo ha logrado avances significativos en términos de infraestructura, sino también en innovación tecnológica. En 2024, el país concentró el 74,24% de las patentes de IA otorgadas mundialmente, superando a Estados Unidos desde 2017. Además, China ha instalado 295 millones de robots industriales, representando el 54% del total mundial.
Impacto Global
La preeminencia de Estados Unidos y China en el ámbito de la inteligencia artificial genera un escenario de dependencia para otros países, especialmente para aquellos en el Sur Global. Esta situación podría llevar a que estas naciones se vean afectadas por los cambios en el empleo y los efectos sociales derivados de la IA, sin obtener los beneficios correspondientes.
“Eso coloca a la mayor parte del Sur Global en una posición incómoda”, explicó Sam Winter-Levy, investigador de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional. “Las potencias medias siguen expuestas a las perturbaciones que la IA podría causar en el empleo o con sus efectos sociales, aunque no necesariamente obtengan los beneficios”.
Relaciones Internacionales y Poder Tecnológico
La capacidad de controlar la extracción de minerales cruciales para la electrónica, la fabricación de semiconductores y la producción de electricidad se está convirtiendo en un recurso geopolítico clave. Este control no solo es estratégico para mantener el liderazgo en IA, sino que también tiene implicaciones significativas para las relaciones internacionales.
La carrera por la inteligencia artificial no solo se trata de avances tecnológicos, sino también de poder e influencia en el escenario mundial. Tanto Estados Unidos como China están aprovechando su ventaja en IA para consolidar su posición como líderes tecnológicos, lo que podría redefinir el equilibrio de poder a nivel global.
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