En 1872, el entonces ministro de la Guerra, Fernando Fernández de Córdoba, presentó un proyecto de ley al Congreso de los Diputados de España que proponía la demolición del peñón de Vélez de la Gomera, un enclave español situado en la costa africana, entre Ceuta y Melilla. Este acto fue justificado como una medida necesaria para evitar que Marruecos izara su bandera en el lugar, manteniendo así la soberanía española.
La Propuesta del Ministerio de la Guerra
El proyecto de ley fue impulsado por el Ministerio de la Guerra y recibió el respaldo del monarca Amadeo I. Según el documento publicado por la Gaceta de Madrid, la intención era abandonar el peñón debido a su escasa utilidad y a los altos costos de mantenimiento. Sin embargo, el gobierno no deseaba que otra nación, en particular Marruecos, izara su bandera en el sitio, lo que llevó a la propuesta radical de volar el peñón.
“Uno de los más penosos deberes que impone la gobernación de un Estado es sin duda el que obliga a proponer a veces medidas que, lejos de halagar, lastiman, siquiera sea en lo más mínimo, el sentimiento nacional”, afirmó Fernández de Córdoba ante la Cámara.
Debate en las Cortes
El proyecto fue rápidamente aprobado por el Senado, donde solo un par de senadores se opusieron. Ramón de Cala expresó preocupaciones sobre la pérdida de refugio para náufragos, mientras que Manuel María José de Galdo cuestionó el valor de abandonar la roca por razones económicas. En respuesta, el senador José Muñoz Maldonado argumentó que el peñón ya estaba en un estado de deterioro por sí solo, habiendo sufrido 179 terremotos entre 1801 y 1872.
Intervención en el Congreso
El debate continuó en el Congreso, donde surgieron argumentos sobre el impacto del abandono en la percepción de la fuerza de España y su utilidad futura en posibles conflictos con Marruecos. Sin embargo, fue el diputado Ramón Nouvilas quien introdujo una enmienda significativa. Propuso que la voladura del peñón solo se llevara a cabo después de una inspección detallada que confirmara su inminente destrucción natural. Esta propuesta fue aceptada por el ministro de la Guerra.
La Caída del Proyecto
El proceso legislativo fue interrumpido por la abdicación de Amadeo I y la proclamación de la I República en febrero de 1873. Como resultado, el plan de demolición del peñón quedó archivado y nunca se ejecutó, permitiendo que el peñón de Vélez de la Gomera permaneciera intacto.
Consecuencias a Largo Plazo
Décadas después, la naturaleza se ocupó de modificar el paisaje. En 1930, un terremoto elevó parte del fondo marino, creando una franja de tierra que conectó el peñón con el continente africano. Esta transformación geográfica convirtió al peñón en una curiosidad y originó la frontera más corta del mundo, de apenas 85 metros de longitud.
Así, el peñón de Vélez de la Gomera, que alguna vez estuvo cerca de ser destruido por decisión parlamentaria, se mantiene como un símbolo histórico y geográfico único en las relaciones entre España y Marruecos.
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