A las doce del mediodía, el estrecho cordón policial bajo la plaza del Espíritu Santo, en Las Palmas de Gran Canaria, permitió el acceso a numerosos fieles que se congregaron para ver al papa León XIV. Los asistentes, muchos de ellos con el mar grabado en sus memorias, llegaron al espacio habilitado frente a la Catedral de Santa Ana, donde grandes pantallas permitían seguir el evento desde el exterior. Alrededor de 800 personas se congregaron fuera del edificio, mientras que unas 300 lo hicieron en el interior.
La ocasión despertó un sentimiento de alegría entre los presentes. Incluso las monjas de clausura rompieron su retiro para presenciar el momento. Una de ellas expresó su emoción diciendo: “Es emocionante poder vivir un acto histórico de fe en nuestras islas”.
Encuentro Íntimo con la Comunidad Religiosa
El acto no tenía carácter social ni multitudinario, sino que estaba dirigido a una Iglesia “atlántica, fronteriza y en salida”, como describió el papa León XIV. La Diócesis de Canarias identificó este encuentro como el más personal de la visita del pontífice. Don Ambrosio, sacerdote de la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima y primer cura de raza negra en la institución canaria, destacó la importancia del evento: “Es un reconocimiento a la labor de la Iglesia de Canarias con los pobres, los pequeños y los inmigrantes”.
Poco después del mediodía, en el interior de la Catedral de Santa Ana, un coro de cien voces interpretó el himno de la visita, “Alza la mirada”, mientras las autoridades eclesiásticas ingresaban al recinto. La llegada del papamóvil fue recibida con aplausos y vítores por parte de los fieles. El obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, dio la bienvenida al papa, y dos niños, vestidos con trajes tradicionales canarios, le entregaron una ofrenda floral.
Discurso del Papa León XIV
Durante su discurso, el papa León XIV se presentó como un creyente más: “Con ustedes soy cristiano y para ustedes, obispo”. También hizo referencia a la conexión especial de los canarios con el mar: “Dicen que en los ojos de un isleño, esa imagen del mar, con sabor a patria y hogar, permanece en sus pupilas de manera perenne”. Tras sus palabras, invitó a los asistentes a rezar el padrenuestro y impartió su bendición final.
Antes de partir, el obispo auxiliar Cristóbal Déniz entregó al papa varios obsequios, incluyendo un árbol genealógico de su familia canaria, un cuadro con una bula del papa Eugenio IV, y otros objetos históricos significativos de la Catedral de Santa Ana.
Un Encuentro Inolvidable para los Fieles
León XIV se despidió saludando a los presentes y se adentró entre los 800 fieles que lo aclamaban en la plaza de Santa Ana. Para Carlos y Araceli, un matrimonio venezolano que emigró a Gran Canaria, la visita del papa fue un momento inolvidable: “Es ver la espiritualidad que transmite. Es sentir todo eso que tenemos dentro”, expresó Carlos.
Por su parte, Araceli se emocionó al recordar su tierra natal: “La receptividad del canario me emociona. Aunque dejamos todo atrás en Venezuela, aquí siento que estoy en mi tierra”.
Adrián, un joven con distrofia muscular de Duchenne, también compartió su emoción: “Llevo meses esperando este momento. Quiero entregar al papa un recordatorio de mi hermano, quien falleció hace dos años, para que rece por él”.
Continuación de la Visita
Tras finalizar los saludos, el papa León XIV se dirigió al Palacio Episcopal, donde disfrutó de un momento de descanso y un almuerzo con productos locales. Luego, se preparó para el acto más multitudinario de su visita, que tuvo lugar en el Estadio de Gran Canaria.
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