Estados Unidos ha reconocido que sus adversarios han adquirido datos de geolocalización comercial de sus tropas para realizar ataques y espionajes. Este reconocimiento oficial se ha dado a conocer a través de un documento interno del Comando Central del Ejército, revelado por la agencia Reuters. El documento confirma que se han recibido varios informes sobre la explotación de datos de localización por parte de adversarios para vigilar y atacar al personal estadounidense desplegado en áreas de operaciones.
La venta de datos como arma de guerra
La industria de los ‘data brokers’ o comerciantes de datos ha florecido en la era digital, operando en un mercado poco regulado donde la privacidad se convierte en un producto más. Estas empresas recopilan información personal para venderla a terceros, permitiendo que cualquiera con los recursos necesarios pueda acceder a datos sensibles, como la ubicación de individuos. En el contexto militar, este tipo de datos puede ser utilizado para identificar concentraciones de tropas y planificar ataques específicos con misiles, drones o explosivos.
Reacciones políticas y preocupaciones de seguridad
El senador demócrata Ron Wyden ha expresado su preocupación al respecto, afirmando que es necesario considerar al sector de la tecnología publicitaria como una amenaza para la seguridad nacional. En sus palabras:
“Es hora de empezar a considerar al sector de la tecnología publicitaria como una amenaza para la seguridad nacional”.
— Ron Wyden, Senador demócrata por Oregón
Advertencias previas ignoradas
A pesar de la confirmación reciente de esta práctica, el Pentágono había sido advertido desde hace una década sobre este riesgo por parte de contratistas, analistas y agencias de inteligencia. La utilización de redes sociales y aplicaciones que recopilan datos personales en contextos militares ha permitido rastrear operaciones, un riesgo que no solo afecta a Estados Unidos, sino también a otros países como Alemania. Sin embargo, el gobierno estadounidense ha hecho poco para mitigar esta amenaza, permaneciendo sin una legislación integral que proteja la privacidad de los ciudadanos, a diferencia de la Unión Europea con su Reglamento General de Protección de Datos.
Explotación de datos por parte del gobierno
Además, se ha señalado que las autoridades estadounidenses también han intentado utilizar esta industria a su favor. En 2021, la Agencia de Inteligencia de Defensa confesó al Congreso que había estado comprando datos comerciales de localización, incluso de ciudadanos estadounidenses, sin orden judicial. Este comportamiento se intensificó durante la presidencia de Donald Trump, quien promovió el uso de estas prácticas de vigilancia para controlar a inmigrantes y opositores.
La situación plantea serias preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad, destacando la necesidad urgente de una regulación más estricta de la venta y uso de datos personales, especialmente en contextos sensibles como el militar.
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