En un sorprendente giro de creatividad invernal, una familia residente en Snonsbeck, Alemania, ha capturado la atención de su vecindario al construir un iglú en su jardín. Esta iniciativa surge tras una intensa nevada que dejó el área cubierta de un manto blanco, inspirando a los miembros más jóvenes de la familia Van Mierlo a embarcarse en esta aventura de construcción.
El proceso de construcción
La familia, compuesta por los padres Stefanie y Florian, junto a sus hijos Matthias, de seis años, y Frederick, de cuatro, se dispuso a levantar el iglú valiéndose de una técnica ingeniosa. Utilizaron una caja para compactar la nieve en bloques, que luego apilaron meticulosamente hasta formar la estructura semiesférica. Según explicó Tina Strack, amiga cercana de la familia, al diario ‘Rheinische Post’, construir el refugio de nieve fue un esfuerzo que les ocupó todo el día, con una pausa únicamente para el almuerzo.
Detalles del iglú
Una vez finalizada la estructura, los Van Mierlo se dedicaron a decorar su creación. Colocaron un muñeco de nieve y ramas de abeto en la entrada, además de adornar el techo con banderas y luces de colores. El interior del iglú fue amueblado con un trineo como banco, una mesa, velas y cuadros, convirtiendo el espacio en un cálido refugio familiar.
“El resultado fue hermoso”, afirmó Tina Strack, quien es maestra de infantil y reconoció que a su hijo le habría encantado participar en la construcción de un iglú como este.
El origen de los iglús
Los iglús tienen su origen en las culturas inuit y esquimales del Ártico central de Canadá y Groenlandia. Eran construidos como solución a la falta de recursos como madera y piedra en esas regiones. Tradicionalmente, los iglús se clasificaban en pequeños refugios temporales para cazadores, medianos para familias y grandes para reuniones comunitarias. La nieve compactada proporcionaba un aislamiento térmico eficaz, manteniendo el interior más cálido gracias al calor corporal y lámparas de aceite.
Prácticas actuales
En España, la construcción de iglús es una actividad poco común debido a las temperaturas más templadas, pero en ciertas áreas como el Valle de Tena, la Sierra de Guadarrama y los Pirineos catalanes, se emplea como actividad educativa y de aventura para aprender las técnicas inuit.
- Valle de Tena (Huesca)
- Sierra de Guadarrama (Navacerrada)
- Pirineos catalanes
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