Las Fuerzas Armadas españolas han intensificado sus esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico, desplegando seis unidades para enfrentar a las mafias de la droga. Este incremento en la participación militar se evidencia en las recientes operaciones que han resultado en la incautación de 41 toneladas de cocaína, calificadas por el Ministerio del Interior como históricas debido a su magnitud.
Colaboración aérea y marítima
El avión Airbus CN-235, conocido como D-4 en el Ejército del Aire, ha jugado un papel crucial en estas operaciones. Esta aeronave, que previamente ha sido utilizada para misiones de vigilancia en el Índico y el Golfo de Guinea, ahora se centra en detectar embarcaciones implicadas en el tráfico de drogas. Basado en el aeródromo canario de Gando, este avión forma parte de las acciones coordinadas con el Mando de Operaciones de la Guardia Civil.
Además, la Armada ha desplegado el dron Scan Eagle, que se lanza desde buques como el Buque de Acción Marítima Meteoro, para realizar espionaje a gran altura. Estos buques, junto con el BAM Relámpago, han sido fundamentales en operaciones alejadas de la costa en el Atlántico, donde se busca interceptar y desmantelar las rutas de los traficantes.
Participación de tropas y vigilancia terrestre
En tierra, el Mando Operativo Terrestre utiliza patrullas militares en las Islas Canarias para complementar las operaciones de vigilancia. Helicópteros de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) también han sido desplegados, aportando inteligencia crucial para las autoridades policiales.
El Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima (COVAM) trabaja estrechamente con el Centro de Coordinación de Vigilancia Marítima de Costas y Fronteras (CECORVIGMAR) de la Guardia Civil, consolidando un frente común contra el narcotráfico.
Operaciones conjuntas y resultados
Fernando Grande-Marlaska, Ministro del Interior, explicó que el objetivo es “golpear al crimen organizado en el corazón de sus rutas”.
Este enfoque estratégico implica un esfuerzo conjunto de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil, con el apoyo de unidades como el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS). Aunque no se han detallado las formas específicas de colaboración, esta integración ha permitido un aumento en la eficacia de las operaciones antinarcóticos.
Durante las últimas operaciones, también se ha involucrado una fragata equipada con helicópteros y un Equipo Operativo de Seguridad de la Infantería de Marina. Estos equipos han demostrado ser efectivos en acciones anteriores contra la piratería y ahora se aplican en la lucha contra el narcotráfico.
Infraestructura y vigilancia costera
CECORVIGMAR actúa como el centro neurálgico de la vigilancia marítima, con 70 estaciones distribuidas a lo largo de la costa española. Estas estaciones reportan información a la Dirección General en Madrid y son esenciales para monitorizar las actividades de embarcaciones sospechosas, incluidas las narcolanchas.
El uso de tecnología avanzada y la coordinación interinstitucional son elementos clave en el esfuerzo por desmantelar las redes de narcotráfico que operan en el Atlántico y otras áreas estratégicas.
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