El incendio de Niebla, ubicado en la provincia de Huelva, ha dejado un panorama desolador en la región, afectando gravemente al municipio sevillano de El Madroño. Este siniestro ha obligado a evacuar a cerca de 800 personas de diversas localidades de Huelva y Sevilla, en un episodio que evoca el devastador incendio de hace 22 años.
Evacuación y respuesta de emergencia
El lunes pasado, las autoridades ordenaron la evacuación de varios pueblos, entre ellos El Madroño y sus pedanías, debido al avance del fuego que ya había consumido 20.000 hectáreas. Manuel Moscoso, residente de una de las aldeas afectadas, relató cómo desde el viernes el humo se hacía presente, pero fue el domingo cuando la situación se volvió crítica con cenizas y hojas quemadas dificultando la respiración. La Guardia Civil avisó a los vecinos puerta a puerta sobre la necesidad de abandonar sus hogares.
En el municipio de El Castillo de las Guardas, se habilitó un centro de participación activa para acoger a los 55 desalojados, donde se les proporcionó alimento y refugio. El alcalde de esta localidad, Gonzalo Domínguez, indicó que se han instalado camas en el CEIP Peñaluenga para los evacuados, gracias a la colaboración de la Cruz Roja.
Impacto en las festividades locales
El incendio ha coincidido con las Fiestas de la Cruz de El Álamo, obligando a su suspensión. Manuel Moscoso expresó que muchos visitantes que habían llegado para las festividades, incluso desde lugares tan lejanos como Cataluña, se vieron obligados a marcharse. Reyes Martín, apicultora local, narró cómo tuvieron que abandonar la verbena para trasladar sus colmenas a un lugar más seguro.
Recuerdos de un desastre pasado
Las llamas han reavivado el temor entre los habitantes de la región, quienes aún recuerdan el incendio de 2004 que devastó 35.000 hectáreas, dejando una huella imborrable. Antonio López, alcalde de El Madroño, señaló que los vecinos temen revivir aquella tragedia que obligó a evacuar a más de mil personas y arrasó con el 80% del término municipal. Victoriano Martín, otro residente, recordó cómo aquella vez el fuego destruyó vastas áreas de encinas, alcornoques y pinos, de las cuales apenas un 10% ha logrado regenerarse.
Incertidumbre y esperanza
El ambiente en El Madroño y sus alrededores está cargado de incertidumbre. José Moscoso expresó su preocupación sobre la duración del desalojo, mientras se acomodaban en El Castillo de las Guardas. El deseo es que la situación se normalice pronto y que este episodio sea solo un mal recuerdo.
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