La guerra divide a Irán entre miedo a ataques y rechazo a concesiones

La guerra ha dividido a la sociedad iraní, atrapada entre el miedo a nuevos ataques y la negativa a hacer concesiones a Occidente. En Teherán, las tensiones se intensifican tras un frágil alto el fuego, mientras que la crisis económica sigue siendo el único punto de consenso entre los ciudadanos. La preocupación por el colapso económico y las potenciales represalias de Estados Unidos e Israel mantiene a la población en vilo, con el estrecho de Ormuz como epicentro de esta compleja encrucijada.

El frágil alto el fuego y la incertidumbre sobre el futuro han generado reacciones encontradas entre los iraníes. Un sector, especialmente entre los simpatizantes de la República Islámica, se opone a cualquier concesión hacia Washington, convencido de que el control del estrecho de Ormuz proporciona a Teherán una posición de fuerza. Sin embargo, otros temen que la insistencia en cerrar este paso marítimo sin lograr un acuerdo pueda provocar nuevos ataques de Estados Unidos e Israel. Ambos grupos comparten, no obstante, la preocupación por la situación económica.

Impacto Económico y Social

Según datos recientes de la oficina oficial de estadísticas, el precio de los alimentos se ha duplicado en el último año. Esto ha incrementado la pobreza, agravada por el conflicto, impidiendo a muchas familias llegar a fin de mes. Behnam, un tornero y padre de dos hijos en Isfahán, señala que la economía, ya debilitada, está siendo utilizada como arma por Estados Unidos. “Cerrar el estrecho de Ormuz y esperar que Trump y Netanyahu se rindan no es realista”, comenta Behnam.

El impacto de la guerra en la economía es una de las principales preocupaciones. La inflación y los despidos masivos han afectado a muchos. El viceministro de Cooperación, Trabajo y Bienestar Social, Gholamhossein Mohammadí, ha advertido que el conflicto ha generado la pérdida de más de un millón de empleos, dejando a dos millones de personas sin trabajo directo o indirecto.

“Muchos han perdido su trabajo y yo este mes no he cobrado”, relata Nima, dependiente en una tienda de ropa en Teherán.

Desconexión Digital

El apagón digital, que lleva 51 días, ha afectado gravemente a los negocios, especialmente a los pequeños. Sureh, propietaria de una startup de artesanía persa, ha visto cómo su empresa, que tardó siete años en construir, está al borde de la quiebra. Las autoridades iraníes estiman que el apagón digital está costando cinco billones de tomanes diarios, unos 27 millones de euros, y que diez millones de empleos están en riesgo.

El cierre de Internet busca controlar el discurso público, pero ha golpeado duramente la economía. Ante esta situación, algunos iraníes han considerado la emigración como una opción. Tania, una directora de una empresa de ingeniería, piensa en el futuro de su hija y se plantea dejar el país.

Diversidad de Opiniones

Mientras tanto, algunos partidarios del gobierno están dispuestos a soportar dificultades en nombre de la resistencia contra enemigos externos. Mohsen, dueño de un servicio de catering en Teherán, interpreta la resistencia como una victoria frente a Estados Unidos e Israel. Sin embargo, Simin, una estudiante de ingeniería, afirma que quienes defienden la guerra hasta la victoria son minoría, aunque su voz se amplifica en la televisión estatal.

La ausencia de Internet ha llevado a muchos iraníes a recurrir a canales satelitales en persa para informarse. “Si ves la televisión iraní, parece que Israel ha sido destruido y que Estados Unidos ha sufrido enormes pérdidas”, comenta Simin, destacando la desconfianza hacia la información oficial.

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María García

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Periodista con más de diez años de experiencia en redacción digital. Apasionada por el periodismo de datos y la narrativa multimedia, cubre desde actualidad nacional hasta tendencias culturales e internacionales.

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