La ciudad tailandesa de Pattaya ofrece un respiro a cerca de 5.000 soldados del portaaviones estadounidense ‘USS Abraham Lincoln’, quienes disfrutan de un descanso tras más de nueve meses de misión en el mar. El buque, que partió a principios de año hacia Oriente Medio debido a la creciente tensión con Irán, ha atracado en este destino tras 286 días continuos en el agua, lo que marca un récord para la embarcación. Esta escala, que finalizará este domingo, representa un alivio para los marines antes de su regreso a San Diego, California.
Un alivio tras meses de tensión
El ‘USS Abraham Lincoln’, con una eslora de casi 333 metros, ha sido sometido a una dura prueba durante su última misión, enfrentándose a condiciones extremas en medio de misiles y drones en aguas cercanas al estrecho de Ormuz. El desgaste físico y mental se hizo evidente entre la tripulación, muchos de los cuales experimentaron su primer despliegue. La situación alcanzó tales extremos que algunos marines intentaron lanzarse por la borda, lo que ha llevado a legisladores demócratas a solicitar una investigación sobre las condiciones de vida a bordo.
Experiencias sencillas en tierra firme
Conocido como el ‘Abe’, el portaaviones ha sido escenario de jornadas de 12 a 16 horas y una dieta limitada a carne cruda y patatas. En Pattaya, los marines se reconocen fácilmente entre los residentes locales, disfrutando de actividades sencillas como compras de peluches, calcetines nuevos o un refrescante agua de coco en la playa. A pesar de las restricciones, como la prohibición de consumir marihuana y visitar ciertas áreas, los soldados aprovechan para relajarse y disfrutar de la hospitalidad tailandesa.
Impacto económico en Pattaya
La visita del ‘USS Abraham Lincoln’ ha sido recibida con entusiasmo por los comerciantes locales, quienes han ofrecido descuentos especiales para los marines. Desde sastrerías que confeccionan trajes a medida en 24 horas, hasta salones de manicura y spas que han reforzado su personal, Pattaya se ha preparado para atender al aluvión de visitantes. La ciudad espera generar ingresos significativos, estimados en unos 3 millones de dólares (aproximadamente 2,6 millones de euros) durante la estancia del buque.
Comportamiento ejemplar de la tripulación
En general, los marines han mostrado un comportamiento ejemplar, acatando las normas y disfrutando de su tiempo libre de manera respetuosa. Aunque se han registrado algunos incidentes menores, como la devolución al buque de dos soldados que protagonizaron una pelea en estado de embriaguez, la mayoría ha mantenido una conducta adecuada. El comandante de la misión, Dan Keeler, destaca que el principal objetivo de sus soldados al llegar a tierra es disfrutar de un merecido descanso tras meses de arduo trabajo.
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