El alto el fuego recientemente alcanzado en la guerra con Irán ha dejado a Israel en un estado de mezcla entre alivio y desilusión. Durante 39 días, los ciudadanos israelíes vivieron en refugios antiaéreos, sus ciudades sufrieron daños y la economía se vio afectada. Este escenario ha generado un sentimiento de frustración entre la población, que considera que la campaña contra el régimen iraní no cumplió con sus objetivos.
Desaprobación en la población israelí
La doctora Gayil Talshir, politóloga de la Universidad Hebrea de Jerusalén, destaca que la decepción es palpable entre los israelíes. “Ninguno de los objetivos cruciales de la campaña contra Irán se han cumplido, y el público está muy descontento”, señaló. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, está consciente de este descontento y parece estar utilizando los ataques en el Líbano para desviar la atención.
“Toda esta indignación popular se refleja en cómo Netanyahu emite comunicados de prensa sin responder a las preguntas de los periodistas, lo que demuestra que está bajo mucha presión”, afirmó Talshir.
Críticas internas y externas
Durante la operación militar contra Irán, el apoyo inicial de la población disminuyó rápidamente. Dani Filc, activista de Standing Together, considera que muchos israelíes, en particular aquellos de origen palestino, creen que Netanyahu actuó por motivos personales. Esta situación ha permitido que el estado de emergencia limite las protestas y retrase el juicio por corrupción del primer ministro.
A nivel político, Netanyahu no ha salido fortalecido. Encuestas recientes muestran que su partido, el Likud, ha perdido apoyo, y la coalición gubernamental no ha mejorado en términos de votos. El alto el fuego, negociado por Donald Trump sin informar a Tel Aviv, obligó a Netanyahu a aceptar un acuerdo que no incluye al Líbano.
“Netanyahu intenta convencer a la sociedad de que hubo logros, aunque no se alcanzaron los objetivos”, afirmó Talshir. “Esto no es algo que el público se crea, ni siquiera su propia base de votantes.”
Perspectivas hacia el futuro
Mientras tanto, los socios ultraderechistas de Netanyahu se mantienen en silencio respecto a Irán, enfocándose en ampliar las fronteras israelíes en el Líbano y Siria. Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas, ha defendido esta postura. Netanyahu enfrenta una cita electoral en octubre, donde espera que un éxito en Líbano pueda mejorar su posición política.
Sin embargo, los pronósticos no son alentadores. Filc subraya que, tras la reciente guerra en Gaza, desarmar a Hezbolá parece un objetivo irreal. “Las promesas de Netanyahu son vacías y no podrá mostrar los resultados que prometió”, añadió.
El creciente distanciamiento entre Israel y la administración Trump también preocupa a los israelíes, especialmente dado el enfoque estadounidense en el estrecho de Ormuz y el mercado petrolero. Las recientes masacres en el Líbano han atraído críticas de líderes europeos, que presionan para incluir al país de los cedros en el alto el fuego y detener los ataques israelíes.
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