El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, ha comunicado que la empresa, conocida por el desarrollo de ChatGPT, no realizará su oferta pública inicial (OPI) este año. La decisión se basa en las preocupaciones sobre la seguridad que presentan los modelos avanzados de inteligencia artificial. Según Altman, “sería un momento poco aconsejable para salir al mercado bursátil”.
En una entrevista con la revista Fortune, Altman explicó que, debido a los desafíos en materia de seguridad, la empresa no siente presión para cotizar en bolsa. “Ahora mismo, sería un momento poco prudente para hacerlo”, declaró el CEO.
Altman subrayó que OpenAI aún tiene “muchas cosas que hacer” respecto a la seguridad y alineación de sus tecnologías. Asimismo, recalcó la disposición de la compañía para tomar decisiones que puedan ir en contra del beneficio financiero inmediato de sus inversores con el fin de “salvaguardar” el control humano sobre la tecnología.
El líder de OpenAI también reveló que la compañía ha desacelerado algunos procesos de entrenamiento y calificó de “inaceptable” cualquier situación en la que exista un riesgo del 10% de una catástrofe por falta de control sobre los softwares de inteligencia artificial. “Todos tenemos una enorme responsabilidad y no podemos permitir que los egos, los incentivos económicos, ni otros factores se interpongan en el camino”, enfatizó Altman.
Perspectiva de Anthropic sobre el desarrollo de la IA
En un tono similar, Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, advirtió sobre la necesidad de “bajar el ritmo” en el desarrollo de la inteligencia artificial. Amodei señaló los riesgos potenciales de “perder el control” de esta tecnología, lo que podría derivar en “ataques informáticos”, “bioterrorismo” o “graves problemas económicos”.
“Debemos bajar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA. Los avances seguirían siendo rápidos y aprovecharíamos sabiamente el tiempo que ganaríamos”, escribió Amodei en su blog.
Amodei destacó los peligros de un desarrollo “imprudente” y mencionó la posibilidad de que la IA tome el control de internet en un plazo de entre seis y doce meses. Propuso medidas de seguridad y normativa que prioricen la cautela sobre la velocidad y el beneficio. Entre las medidas sugeridas, incluyó:
- Evaluación independiente por actores externos.
- Coordinación democrática con instituciones públicas.
- Coordinación global que integre los esfuerzos de países democráticos y autoritarios.
Reacciones en la industria
El debate sobre la regulación y el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial ha cobrado importancia en las últimas semanas. En redes sociales, Sam Altman expresó su acuerdo con Dario Amodei sobre la necesidad de poner límites al desarrollo de la IA. “Vamos a hacer lo mismo. Pronto daremos más información”, comentó Altman.
El consenso entre líderes del sector, como Altman y Amodei, apunta a una creciente preocupación por el impacto potencial de la inteligencia artificial en la sociedad y la economía global, y la necesidad de un enfoque más cauteloso y colaborativo en su desarrollo.
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