Los trabajadores de Leche Pascual han llevado a cabo un corte en la carretera C-17, a la altura de la planta láctea de Gurb, en la comarca de Osona. Esta acción de protesta responde a la incertidumbre laboral que enfrentan tras la venta de la fábrica a Casa Tarradellas. Los empleados, preocupados por el inicio del desmantelamiento de la unidad productiva, han interrumpido el tráfico en dirección norte, manifestando así su descontento ante la falta de diálogo con la empresa.
Desmantelamiento y traslado de producción
La fábrica de Gurb ha cesado sus operaciones de procesamiento y envasado de leche, que anteriormente se destinaban a Lidl y Llet Nostra. Según los trabajadores, esta producción podría ser trasladada a las instalaciones de Leche Pascual en Aranda de Duero, lo que implicaría una reducción del 50% en la capacidad productiva de la planta de Gurb. Esta situación ha incrementado la tensión entre los empleados, quienes ven comprometido su futuro laboral.
Movilizaciones y demandas de negociación
Las movilizaciones comenzaron el 11 de mayo, después de que se anunciara la adquisición del centro productivo por Casa Tarradellas. Las negociaciones previas no lograron un acuerdo satisfactorio, especialmente tras la reunión de mediación del 7 de mayo. En ese encuentro, no se llegó a una resolución concreta, lo que provocó el inicio del desmantelamiento de algunas líneas de producción de la planta.
Reclamos por una negociación colectiva
Los trabajadores han llevado a cabo varias protestas en los últimos días frente a la planta de Gurb. Exigen claridad y una respuesta firme de la empresa para iniciar un proceso de negociación colectiva, que permita discutir y garantizar el futuro de sus puestos de trabajo. La ausencia de comunicación y la falta de un acuerdo han generado un clima de indignación entre la plantilla.
“Estamos ante un silencio absoluto por parte de la empresa, lo que nos deja en la incertidumbre total sobre nuestro futuro laboral”, expresó un representante de los trabajadores durante la manifestación.
Impacto en la comunidad local
El cierre parcial de la planta y el posible traslado de producción a otra ubicación no solo afecta a los empleados, sino también a la comunidad local que depende económicamente de la fábrica. La incertidumbre laboral está generando preocupación y temor en la región, donde muchos dependen directa o indirectamente de la actividad económica que genera la planta de Pascual.
Futuras acciones de protesta
Ante la falta de respuestas concretas, los trabajadores no descartan llevar a cabo nuevas acciones de protesta. Están decididos a seguir luchando por sus derechos laborales y por la viabilidad de sus empleos, esperando que la empresa acceda a entablar un diálogo constructivo y fructífero.
El desarrollo de esta situación sigue siendo de interés, ya que las decisiones que se tomen en las próximas semanas podrían tener un impacto significativo en el tejido económico y social de la zona.
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