Reducir la jornada laboral podría aumentar la brecha de género, advierten

Un reciente estudio de la Universidad Pompeu Fabra advierte sobre el riesgo de que la reducción de la jornada laboral, aunque beneficiosa para la salud y felicidad de los trabajadores, pueda aumentar la brecha de género en Europa. Según el informe, publicado en marzo de 2026, esta medida podría reforzar los roles tradicionales, donde los hombres aprovechan más tiempo para actividades de ocio mientras las mujeres asumen responsabilidades de cuidado. Claudia Goldin, Premio Nobel de Economía, subraya que legislar jornadas más cortas no garantiza una mayor igualdad.

Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) ha puesto de relieve el potencial impacto de reducir la jornada laboral en la perpetuación de los roles de género. Basado en 16 experiencias de diversos países de la Unión Europea, el análisis demuestra que, aunque trabajar menos horas repercute positivamente sobre la salud y la felicidad de los trabajadores, también puede acentuar las diferencias de género en las responsabilidades domésticas y de cuidado.

Beneficios de la reducción de jornada

El estudio, dirigido por la socióloga Mireia Utzet con la colaboración del Hospital del Mar Research Institute y el Institut de Recerca Sant Joan de Déu, destaca múltiples beneficios asociados a trabajar menos horas. Estos incluyen una mejor calidad del sueño, incremento de la actividad física, y una mayor satisfacción general con la vida. También se observó una disminución en el estrés y una mejora en la salud mental de los trabajadores.

Un caso concreto analizado fue el de un grupo de enfermeras, donde se evidenció que trabajar menos horas redujo significativamente el número de bajas médicas, especialmente entre las mayores de 50 años.

Implicaciones de género

A pesar de los beneficios observados, el estudio advierte sobre las diferencias en cómo hombres y mujeres aprovechan el tiempo liberado. Mientras que ellos tienden a dedicar más tiempo a actividades personales, las mujeres suelen emplear esas horas adicionales en tareas de cuidado, reforzando así los roles de género tradicionales.

“Pensar que reducir la jornada se traduce directamente en más paridad es una falacia”, destacó Mireia Utzet. “Los resultados nos muestran que hombres y mujeres no conciben la conciliación de la misma manera”, añadió.

El estudio revela que casi el 70% de los participantes no reportaron cambios significativos en la distribución de las tareas domésticas, sugiriendo que las mujeres continúan asumiendo una mayor parte de estas responsabilidades.

Datos sobre la distribución del trabajo doméstico

Género Porcentaje que dedica más de 3 horas a tareas domésticas
Hombres 23.1%
Mujeres 44.4%

Según el último informe de la Generalitat de Catalunya, el 23,1% de los hombres dedica más de tres horas semanales al trabajo doméstico o al cuidado de familiares, en comparación con el 44,4% de las mujeres.

Recomendaciones para el futuro

El estudio subraya la necesidad de implementar medidas complementarias que promuevan una mayor implicación de los hombres en las tareas de cuidado. Sin embargo, los expertos coinciden en que se trata de un desafío complejo. “No tenemos una respuesta clara, pero reforzar la perspectiva de género de manera transversal es crucial”, concluyó Utzet.

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Laura Hernández

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