La misión Artemis II de la NASA marca un hito en la exploración lunar tras 54 años sin vuelos tripulados a la Luna. Esta misión, considerada histórica, incluye por primera vez a una mujer y a un afroamericano entre su tripulación. Aunque no se realizará un aterrizaje en la Luna, el objetivo es probar tecnologías cruciales para futuras bases permanentes en el satélite. La misión, de 10 días de duración, busca fortalecer los cimientos para la presencia humana continua en el espacio.
Llegada a la Tierra y procedimientos de recuperación
El retorno de la cápsula Orión está cuidadosamente planeado. Al tocar el agua, la nave será apagada y se activarán los equipos de recuperación coordinados por la NASA y el ejército de Estados Unidos. El primer paso es asegurar que no se haya desprendido ningún software de riesgo, seguido de la ayuda a los astronautas para salir de la nave de manera segura.
Fase final del descenso
Antes del amerizaje, la cápsula Orión recuperará el contacto con el centro de control después de un periodo de silencio debido a la acumulación de plasma. La fase final del descenso, que durará aproximadamente 13 minutos, implicará el despliegue de varios paracaídas para reducir la velocidad de la estructura antes de posarse en el mar. El amerizaje está programado para poco después de las 8 de la mañana en California, lo que corresponde a las 2 de la madrugada en España peninsular.
Reentrada y silencio de radio
Al cruzar la atmósfera, la nave experimentará un periodo de silencio de radio de unos seis minutos, debido al plasma generado por las altas velocidades. Durante este tiempo, la NASA perderá comunicación directa con la tripulación, aunque varios aviones seguirán la trayectoria desde el Océano Pacífico. Este fenómeno de “blackout” es crítico para la misión.
Velocidad y reentrada en la atmósfera
La nave Orión alcanzará velocidades hipersónicas de hasta 40.000 km/h al reentrar en la atmósfera, generando temperaturas de hasta 3.000 grados centígrados. La fricción del aire convertirá a la cápsula en una bola incandescente, haciendo de este momento uno de los más críticos de la misión para los astronautas.
Separación de los módulos
A la 1:30 de la madrugada, hora peninsular española, la nave Orión se separará del módulo de servicios que le ha proporcionado impulso, agua y oxígeno. Este módulo se destruirá al reentrar en la atmósfera, mientras que la cápsula con los astronautas realizará maniobras para una entrada segura. Los ajustes en la trayectoria serán cruciales para evitar la destrucción de la nave o su rebote fuera de la atmósfera.
Apoyo desde el Centro Espacial de Canarias
El Centro Espacial de Canarias, en Montaña Blanca, juega un papel crucial en esta misión. Más de 50 personas trabajan para proporcionar soporte durante los momentos críticos de la operación, como el lanzamiento y el regreso. El centro se encarga de las mediciones continuas mediante telemetría para determinar la ubicación y velocidad de la nave, así como de garantizar el enlace comunicativo con la NASA. Cristian Rodríguez, responsable de operaciones, destaca que todo está transcurriendo sin problemas, reafirmando la importancia de este hito en la carrera espacial.
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