La Unión Europea y México han firmado un nuevo acuerdo comercial en Ciudad de México, basado en el tratado original de 1997. Este acuerdo refuerza los lazos económicos y comerciales entre ambas regiones, en un contexto de creciente incertidumbre y proteccionismo global. Desde la firma del primer acuerdo hace casi tres décadas, y tras una década desde la última cumbre, ambos socios buscan acercar posiciones en un entorno mundial cada vez más impredecible.
Un acuerdo renovado
La Unión Europea considera a México un socio estratégico y natural, dada su condición de economía emergente que comparte valores como la defensa del derecho internacional y un comercio basado en normas. Actualmente, Europa es el segundo destino más importante para las exportaciones mexicanas, mientras que México ocupa el segundo lugar como socio comercial del bloque europeo en América Latina, tras Brasil. El acuerdo original, firmado en 1997 y vigente desde 2001, ha quedado rezagado ante los cambios globales, lo que ha impulsado la modernización del tratado.
Reducción de aranceles y expansión del comercio
El nuevo acuerdo implica una reducción significativa o incluso la eliminación de aranceles para ciertos productos europeos, especialmente del sector agrícola, como pasta, chocolate, huevos, quesos azules, patatas y productos de cerdo. Del lado mexicano, productos como café, frutas, chocolates y sirope de agave se verán beneficiados. Sin embargo, algunas reducciones estarán sujetas a cuotas anuales. Además, el acuerdo incluye la protección de productos distintivos como el jamón de Parma, el vino Rioja y el queso Roquefort contra imitaciones en el mercado mexicano.
Asimismo, se eliminarán barreras no arancelarias, beneficiando sectores como maquinaria, farmacéutico, equipamiento médico y automovilístico a través de una armonización normativa que facilitará el comercio.
Servicios y contratos públicos
El tratado también amplía la cobertura de los mercados de servicios, abarcando áreas como servicios financieros, telecomunicaciones y transporte. Proveedores mexicanos y europeos tendrán acceso equitativo a estos mercados. Además, México se compromete a ofrecer mayores oportunidades a empresas europeas para acceder a contratos públicos, incluyendo alianzas público-privadas y concursos en 14 estados mexicanos. Las empresas comunitarias competirán en igualdad de condiciones, en un proceso transparente y predecible.
Protección de la propiedad intelectual y fomento de la inversión
El acuerdo establece una colaboración estrecha en materia reguladora y mejora la protección de los derechos de propiedad intelectual, incluyendo derechos de autor, marcas y diseños industriales durante hasta 25 años. También busca facilitar la inversión en ambas direcciones, promoviendo el establecimiento de empresas mexicanas y europeas, y asegurando la protección de inversiones para aumentar la confianza y mejorar las condiciones.
Próximos pasos
Tras la firma oficial del acuerdo por parte de los líderes de México y la Unión Europea, el tratado deberá ser ratificado. La parte más política requiere la aprobación de los gobiernos europeos en el Consejo de la UE, la Eurocámara y los parlamentos nacionales, al tratarse de un acuerdo mixto. En cambio, el acuerdo comercial, al ser competencia exclusiva de la Unión, solo necesita el respaldo del Consejo y el consentimiento de la Eurocámara. Con el respaldo de los Veintisiete, podría aplicarse de manera provisional una vez que México lo ratifique.
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