El auge de las fuerzas ultraderechistas, respaldadas por algunos de los más poderosos actores tecnológicos, ha generado un periodo de convulsiones a nivel global. Estos movimientos extremistas desafían los principios de un orden mundial basado en reglas, la democracia plena, la cohesión social y los derechos humanos universales. Sin embargo, estas acciones están generando una oportunidad para que las fuerzas progresistas reviertan esta tendencia, según se discutió en la reciente cumbre en Barcelona.
Cumbre Progresista en Barcelona
Durante el foro ‘Movilización Progresista Global’ (MPG) celebrado en Barcelona, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, destacó las debilidades de los proyectos derechistas actuales. En su discurso, Sánchez afirmó:
“La internacional ultraderechista y la derecha lacaya están faltas de ideas que ilusionen. Hacen mucho ruido, pero no gritan porque están ganando. Gritan porque saben que su tiempo se acaba”.
Además, señaló que las políticas progresistas han superado la ortodoxia neoliberal, la cual considera ineficiente y cruel desde la crisis financiera de 2008.
Discursos de Líderes Internacionales
Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica, expresó la posibilidad de transformación que surge de esta crisis:
“Este momento de grave crisis es, al mismo tiempo, un momento de oportunidad única. Es una oportunidad para movilizar, para unir las fuerzas del cambio progresista, para forjar un nuevo camino de paz, democracia y justicia social”.
Junto a Ramaphosa y Sánchez, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y otros líderes como Claudia Sheinbaum de México y Gustavo Petro de Colombia también participaron en la cumbre, subrayando la importancia de la unidad progresista frente a los desafíos actuales.
Un Contexto de Cambios Políticos
Los progresistas ven una oportunidad basada en recientes eventos políticos que muestran el desgaste de la ultraderecha. La derrota de Orbán, el fracaso del referéndum promovido por Meloni y los éxitos progresistas en elecciones municipales en Francia son ejemplos de esta tendencia. Sin embargo, el optimismo debe ser moderado, ya que en países como Hungría y Polonia, el cambio ha sido liderado por conservadores.
Objetivos de la Cumbre
La reunión en Barcelona tenía dos objetivos principales: fortalecer la unidad del movimiento progresista y desarrollar políticas concretas. A pesar de las diferencias internas, como las opiniones divergentes sobre la agresión rusa en Ucrania, la confluencia de tantos líderes en Barcelona fue vista como un paso significativo hacia la consolidación del movimiento.
Lars Klingbeil, vicecanciller de Alemania, enfatizó:
“La derecha global está organizada a través de fronteras y continentes. Entonces nosotros también tenemos que estarlo. El futuro no pertenece a los más ruidosos, sino a los que construyen puentes”.
Propuestas de Políticas Internacionales
En términos de orden internacional, Lula abogó por un multilateralismo reformado y una democratización de instituciones como el Consejo de Seguridad de la ONU, el FMI y el Banco Mundial. Sánchez coincidió en que el sistema multilateral necesita renovarse para reflejar mejor la realidad actual y sugirió que Occidente debería ceder parte de sus cuotas de representación para favorecer la estabilidad global.
Defensa de la Democracia
En el ámbito de la defensa democrática, Lula advirtió sobre los peligros reales que representa la extrema derecha para la democracia. Señaló que en Brasil, hubo un intento de golpe de Estado y subrayó la necesidad de proteger las instituciones democráticas frente a estas amenazas.
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