La temporada de gripe aviar en las granjas españolas ha tenido un impacto significativo en la industria avícola. Desde el otoño, se han sacrificado aproximadamente 2,7 millones de aves ponedoras, lo que representa un 5,6 % del censo total. Este descenso ha resultado en una reducción de 32,5 millones de docenas de huevos, contribuyendo al aumento del precio del producto. La directora de la Asociación Española de Productores de Huevos (Aseprhu), Mar Fernández, ha descrito la situación como “muy dura” en una entrevista con Efeagro.
Sacrificio de aves y brotes de influenza aviar
Se han reportado 16 brotes de influenza aviar desde septiembre pasado, con ocho de ellos afectando a gallinas ponedoras. Como resultado, el censo actual de gallinas ponedoras en España ha disminuido a 47,2 millones. Fernández señala que es temprano para evaluar el impacto económico total de la influenza aviar en las granjas afectadas, ya que muchas aún están implementando los protocolos sanitarios necesarios tras la detección de la enfermedad.
“El periodo entre la detección del positivo, el vaciado sanitario y demás fases hasta la reapertura de las naves supera el medio año.”
Medidas de bioseguridad y consumo
Fernández advierte que la influenza aviar continuará siendo una amenaza en los próximos años, lo que requiere esfuerzos adicionales para mejorar la bioseguridad. A pesar de la reducción en el número de aves, el consumo de huevos en España ha aumentado un 3 % en el último año, según datos hasta noviembre de 2025. Este aumento en la demanda, sumado a la reconversión de granjas para eliminar las jaulas, ha creado una “tormenta perfecta” que ha resultado en una inflación del precio del huevo del 14,7 % anual en abril pasado.
Impacto de la guerra y los aranceles
Además de los problemas relacionados con la gripe aviar, el sector productor está atento a los efectos de la guerra en Oriente Medio en el suministro de vitaminas, minerales y aminoácidos importados desde Asia. Aunque por el momento estos insumos están disponibles, la situación es seguida de cerca debido al incremento en los costos de materias primas y envases.
La guerra arancelaria iniciada por Estados Unidos no ha tenido un gran impacto en el sector, ya que las exportaciones a ese país son limitadas. Sin embargo, Mar Fernández critica la diferencia en las exigencias de producción y trazabilidad entre la Unión Europea y Estados Unidos, lo que genera una competencia desigual.
Acuerdos de libre comercio y competitividad
La Unión Europea ha buscado acuerdos de libre comercio, como el alcanzado con los países del Mercosur, para contrarrestar las distorsiones comerciales causadas por Estados Unidos. Fernández reconoce la necesidad de estas alternativas, pero cuestiona los altos requisitos de producción interna de la UE, que aumentan los costos y reducen la competitividad frente a las importaciones.
“La única manera de proteger este modelo europeo de producción es exigir a los alimentos importados los mismos estándares y exigencias en materia de bienestar animal, sostenibilidad medioambiental y uso de medicamentos veterinarios.”
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