La ejecución presupuestaria al cierre de 2025 ha revelado discrepancias significativas en la gestión de los fondos destinados a la recuperación tras la DANA. Mientras que el gasto en material escolar se ha efectuado con prontitud, las obras de infraestructura en varios centros educativos permanecen detenidas. Un análisis reciente de los datos oficiales muestra que, de los nueve proyectos de reconstrucción de centros educativos licitados de emergencia, cuatro no han recibido todavía ninguna inversión monetaria.
Dificultades en la reconstrucción
La Conselleria de Educación ha logrado avanzar en partidas de gasto corriente, incluyendo libros y materiales didácticos, pero enfrenta serios desafíos en la ejecución de obras civiles. El CEIP Vicente Blasco Ibáñez en Alginet, el CEIP L’Horta de Paiporta, el Conservatorio Profesional de Música de Utiel y el IES Alameda en Utiel son ejemplos de centros con una ejecución presupuestaria del 0%. Estos proyectos prometían casi 10 millones de euros que, hasta el final de diciembre, no se han materializado en inversiones certificadas.
El caso del CEIP Orba de Alfafar ilustra la situación, pues de una inversión planeada de 3,1 millones de euros, solo se han ejecutado 12.947 euros, representando un exiguo 0,42%. En general, la ejecución media para los nueve centros específicos afectados por la DANA está en un escaso 6,6%, donde solo el CEIP Lluís Vives de Massanassa ha alcanzado un 22% de ejecución.
Protestas de la comunidad educativa
La comunidad educativa del IES Alameda de Utiel ha expresado su frustración por la falta de acción por parte de la Conselleria de Educación. Tanto el AMPA como la plataforma «Sexto y más» han enviado una carta a la consellera Carmen Ortí exigiendo explicaciones por el retraso en la licitación del nuevo centro, que debía haberse iniciado en noviembre. Además, las familias demandan la instalación de 20 módulos prefabricados para el próximo curso para reducir la dispersión del alumnado en múltiples sedes.
Reasignación de fondos
El retraso en las obras se puede atribuir, en parte, a la modificación de créditos realizada por la Conselleria, que ha trasladado fondos inicialmente destinados a infraestructuras hacia la adquisición de material escolar. La adquisición de activos rápidos, como ordenadores y libros, ha sido preferida debido a la complejidad de certificar grandes obras en tiempo limitado. Esta decisión ha permitido que los centros continúen sus operaciones, pero ha dejado pendientes las reparaciones estructurales necesarias.
Comparaciones con otros departamentos
La gestión presupuestaria de Educación contrasta con otros sectores. Por ejemplo, el programa de ayudas directas a las “comisiones falleras” afectadas por el temporal alcanzó una ejecución del 100%, con 3,3 millones de euros desembolsados. Sin embargo, la reconstrucción física de las escuelas solo alcanzó un 17% de ejecución global, reflejando un sistema eficaz para el desembolso de ayudas pero ineficaz para gestionar obras públicas.
Problemas técnicos y burocráticos
Según la Conselleria, la lentitud en la ejecución de los proyectos se debe a la complejidad técnica y la falta de coordinación con los ayuntamientos. En municipios como Paiporta y Utiel, los informes estructurales necesarios han sufrido retrasos significativos. Sin embargo, desde los centros afectados se critica una falta de liderazgo político para acelerar los procesos de intervención de emergencia.
Perspectivas para 2026
Con el inicio de 2026, la administración enfrenta el desafío de gestionar casi 26 millones de euros de fondos no ejecutados en los nueve centros afectados. El reto para el Consell será no solo ejecutar estos fondos atrasados sino también demostrar la capacidad de llevar a cabo las obras de reconstrucción con la misma eficiencia que la reposición de material escolar.
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