Hace dos años, en el municipio granadino de Almuñécar, se perdió el rastro de Paco, un hombre de 87 años con una salud excelente. Su desaparición ocurrió tras salir a dar su paseo diario, dejando a su familia en una angustiosa búsqueda que aún continúa. La familia ha instado a que se integren medios especializados en la investigación, buscando respuestas en medio de la incertidumbre.
El día de la desaparición
Aquel 22 de marzo, Paco salió a caminar por el paseo marítimo de San Cristóbal a las 19:45 horas. Las cámaras de seguridad confirmaron que vestía vaqueros, gorra, zapatillas y abrigo, y llevaba consigo una botella de agua. Su desaparición fue notada por su familia días después, ya que el sábado tenía un compromiso social y no resultó extraño que no contactara. Sin embargo, el domingo su hijo intentó llamarlo sin éxito, y el lunes la preocupación se convirtió en alarma al no obtener respuesta.
“No se llevó su cartera ni sus gafas. Se había dejado hecha la cena, unos espárragos, que le encantaban”, explicó su hijo.
Primeras acciones de búsqueda
El lunes, tras no obtener respuesta, el hijo de Paco contactó al portero del edificio quien comprobó que la vivienda estaba en orden, pero Paco no estaba. Junto a la Guardia Civil inspeccionaron la casa y los alrededores. Al día siguiente, se interpuso una denuncia formal y se organizó un dispositivo de búsqueda que incluyó zonas de roca, barrancos y áreas costeras. Voluntarios y grupos especializados como los GEAS participaron en las labores de búsqueda, pero no encontraron rastros de Paco.
Investigaciones y teorías
Las cámaras de seguridad revelaron que Paco podría haber cruzado hacia un hotel cercano en el que solía bailar los sábados. La familia, en su intento por ayudar, entrevistó a vecinos y descubrió que un mendigo había estado en un chalet cercano. Sin embargo, esto no aportó nueva información relevante.
Inicialmente, se consideró que la desaparición podría ser voluntaria, pero posteriormente se reclasificó como involuntaria. La familia insiste en que Paco no habría dejado sus pertenencias y la ventana abierta si no pensara regresar.
Hipótesis en evaluación
La Guardia Civil mantiene abiertas todas las hipótesis. Una de ellas sugiere que Paco pudo haber caído al mar. Sin embargo, su familia lo descarta debido a la proximidad de la arena al paseo marítimo. También se considera la posibilidad de que haya subido a un vehículo conocido, ya que no hay indicios en el agua.
“Sospechamos de todo el mundo de su entorno, no se puede descartar a nadie”, afirma el hijo de Paco.
Investigación judicial y ayuda externa
Recientemente, el juzgado comunicó el cierre de la fase de instrucción, lo que obliga a la familia a adoptar un rol más activo. Esperan que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil revise la investigación desde el inicio. La familia ha encontrado apoyo en la Fundación Quién sabe dónde, encabezada por Paco Lobatón, con quienes colabora.
La incertidumbre y el dolor se mantienen latentes, mientras la familia aguarda cualquier noticia que pueda arrojar luz sobre el paradero de Paco.
Comentarios
Todavía no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!