La Guardia Civil ha intensificado sus investigaciones en torno a la droga conocida como ‘flakka’, vinculada a al menos tres muertes en Valencia en el último año. Los agentes han descubierto que una dosis de esta sustancia puede desencadenar efectos tan desestabilizadores como un shock tóxico o comportamientos suicidas, como el caso de un joven que se lanzó desde un piso 14 sin antecedentes de problemas psicológicos.
Redada en Valencia
La operación más reciente ha permitido interceptar en la Comunidad Valenciana un alijo significativo de ‘flakka’. Este hallazgo sorprendió incluso a los agentes más experimentados debido a los efectos devastadores de la droga. Las investigaciones revelan que las dosis, a veces mínimas, se utilizan principalmente en fiestas de ‘chemsex’, donde se combinan encuentros sexuales prolongados con el consumo de sustancias altamente estimulantes.
Características y distribución
La ‘flakka’, también conocida como alfa, ha sido comparada por su potencia con el fentanilo. Un testimonio recogido por los investigadores describe cómo una simple caricia puede desencadenar un escalofrío intenso, mostrando el alto nivel de sensibilidad que la droga induce en los consumidores. Los paquetes de esta sustancia llegan a Valencia a través de envíos postales, generalmente con cantidades que oscilan entre 20 y 30 gramos, aunque a veces se interceptan envíos de hasta un cuarto de kilo.
Modus operandi de los distribuidores
Los organizadores de las fiestas de ‘chemsex’ suelen ser los destinatarios de estos envíos. Estos anfitriones, además de la ‘flakka’, distribuyen otras drogas sintéticas como 4MMC y hex-en entre los asistentes, quienes pagan por participar en estas sesiones, que han ganado popularidad desde 2023 en locales y servicios de prostitución, especialmente en el ambiente gay.
Investigaciones y medidas de seguridad
Las fuerzas del orden han identificado que el fenómeno ‘chemsex’ se ha convertido en el principal escenario de consumo de ‘flakka’. Este patrón ha emergido con fuerza en Valencia, donde las redes de distribución operan de manera difusa, complicando la identificación de jerarquías dentro de los grupos criminales.
Marketing y camuflaje
Los distribuidores de ‘flakka’ utilizan estrategias de marketing irónico para atraer consumidores. A través de sitios web alojados en Bahamas, organizan envíos desde Europa del Este y Países Bajos. En ocasiones, los paquetes incluyen objetos promocionales, como tarjetas de plástico decoradas con iconografía asociada al narcotráfico, lo que añade un toque festivo a la peligrosa mercancía.
Consumo en entornos privados
A diferencia de otras drogas, la ‘flakka’ no se consume en lugares públicos. Su uso requiere básculas de precisión para medir dosis de 15 miligramos y pipas para su consumo, lo que limita su uso a entornos privados. La Coordinadora Estatal contra el Sida, CESIDA, había advertido previamente sobre los riesgos de la ‘tina’, o metanfetamina, en fiestas de ‘chemsex’, pero la ‘flakka’ presenta un riesgo aún mayor debido a su alta letalidad.
“No es coca, no es éxtasis, no es una droga de playa y verano… pero seguro que los polacos la están vendiendo ahora por toda Europa”, declaró un agente involucrado en la interceptación de 54 envíos desde Polonia.
Preocupaciones de seguridad pública
Las autoridades consideran el consumo clandestino de ‘flakka’ en reuniones de ‘chemsex’ como una amenaza significativa para la seguridad pública. Este fenómeno plantea un desafío crítico para las fuerzas de seguridad, que continúan sus esfuerzos para combatir esta tendencia en aumento.
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