El miércoles pasado, un furgón de la Guardia Civil trasladó a un matrimonio alemán al Centro Penitenciario de Asturias tras ser imputados por delitos de violencia doméstica con maltrato psicológico habitual y abandono de menores. La pareja mantuvo a sus tres hijos, de entre 8 y 10 años, recluidos en un chalet en la falda del Naranco durante casi cuatro años, desde la sexta ola de la pandemia de coronavirus. El traslado, que duró aproximadamente veinte minutos desde Oviedo hasta Villabona, marca el inicio de una larga estancia en prisión para ambos.
La madre, una ciudadana estadounidense con pasaporte alemán de 48 años, fue ingresada directamente en la Unidad Terapéutica Educativa (UTE) del centro penitenciario. Su esposo, un alemán de 53 años, también fue destinado a la UTE tras pasar por una evaluación inicial en el módulo de ingresos. Ambos permanecerán en grupos reducidos, bajo supervisión, una medida que refleja el aislamiento al que sometieron a sus hijos desde octubre de 2021, época en la que alquilaron la vivienda convertida en un lugar de reclusión.
Desarrollo del caso
El caso salió a la luz gracias a la alerta de una vecina el pasado 14 de abril, durante el parón escolar de Semana Santa. La mujer contactó con el equipo de Familia e Infancia de la Concejalía de Educación, quienes trasladaron la información a la Policía Local de Oviedo. Según detallaron el concejal de Seguridad Ciudadana, José Ramón Prado, y el jefe de la Policía Local, Javier Lozano, se inició una vigilancia discreta en el entorno del chalet.
La falta de actividad exterior y los grandes pedidos de supermercado para una casa donde solo el padre estaba empadronado, aumentaron las sospechas. Tras varios días de investigación, se concluyó que había menores no escolarizados viviendo en el lugar. Siguiendo las instrucciones de la Fiscalía, la Policía Local accedió a la vivienda el lunes por la mañana, coincidiendo con un apagón eléctrico que complicó las comunicaciones durante el operativo.
Intervención policial
El operativo comenzó a las 11:15 horas y se desarrolló en gran parte sin luz. Al llegar, el padre permitió la entrada de los agentes bajo la condición de que usaran mascarilla. En el interior, describieron la escena como «dantesca», con un exceso de cajas de medicamentos y condiciones insalubres que ponían en riesgo la salud de los menores. Esta situación contrastaba con el argumento de la pareja de que el aislamiento era por protección sanitaria.
«Una situación de insalubridad a todas luces que podría poner en riesgo la salud e integridad de los menores», comentaron los responsables municipales.
Los niños fueron trasladados discretamente al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) para una primera valoración médica, acompañados por su madre, quien fue detenida sin contacto visual con ellos. El padre fue detenido en la vivienda. La Guardia Civil se encargó del registro posterior y de las diligencias pertinentes. La Consejería de Bienestar Social ha asumido la tutela de los menores, quienes se encuentran en buen estado físico.
Impacto y repercusiones
Este caso, inédito en Oviedo, ha tenido una amplia repercusión nacional. Ahora, las autoridades evalúan las posibles secuelas psicológicas de los niños tras casi cuatro años de aislamiento. La intervención ha puesto de manifiesto la importancia de la vigilancia comunitaria y la coordinación entre las instituciones para proteger a los más vulnerables.
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