Un informe recientemente desclasificado por el Gobierno de Pedro Sánchez revela las devastadoras consecuencias que podría haber tenido en España el triunfo del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, liderado por el teniente coronel Antonio Tejero. Este documento, elaborado por el Ministerio del Interior bajo la dirección de Juan José Rosón Pérez, detalla cinco principales efectos negativos en caso de haber prosperado la asonada.
Convivencia social convulsionada
El informe sostiene que un éxito del golpe habría desencadenado una grave crisis social. Se estima que grandes sectores de la población habrían temido por su seguridad, lo que los llevaría a la clandestinidad y a formar parte de movimientos de resistencia política. Las fábricas, universidades y barrios se habrían convertido en focos de agitación, con paralización de la producción y huelgas generales.
Aislamiento internacional
El documento advierte que un régimen instaurado por la fuerza sería rechazado por la mayoría de las naciones, especialmente aquellas en el ámbito geopolítico de España. Este rechazo internacional afectaría negativamente la economía, la cultura y el prestigio que España había alcanzado bajo la Monarquía en el escenario global.
Economía empobrecida
En el ámbito económico, el informe prevé que la falta de paz social conduciría a una profunda crisis económica. España podría haber sufrido la mayor quiebra económica de su historia, resultando en un panorama de miseria generalizada, donde las clases más desfavorecidas serían las más perjudicadas.
Peligro revolucionario e insurreccional
La delicada situación económica podría haber derivado rápidamente en un estado prerrevolucionario. El informe anticipa un movimiento huelguístico imparable y motines callejeros de carácter insurreccional, lo que llevaría a una dura represión por parte del régimen. Esto, a su vez, provocaría una mayor radicalización de las acciones subversivas.
Intensificación del terrorismo
El informe rechaza la idea de que el golpe podría haber sido una solución al terrorismo que afectaba a España. Destaca que el terrorismo ya existía antes del sistema monárquico-parlamentario y que un régimen no democrático no eliminaría los factores que lo sustentan. En particular, el terrorismo vasco, con su apoyo poblacional y santuario en el País Vasco francés, se mantendría firme.
“Los planteamientos rupturistas y revolucionarios de ETA encontrarían en un gobierno inconstitucional una justificación política que hoy no tienen”, señala el informe.
Además, se advierte que otros grupos terroristas, como los de índole independentista y anarquista, verían en un régimen autoritario un contexto favorable para su resurgimiento y fortalecimiento.
En resumen, el informe del Ministerio del Interior pinta un panorama desolador de lo que podría haber sido España si el 23-F hubiera triunfado, destacando las profundas consecuencias sociales, económicas y políticas que se habrían desencadenado en el país.
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