El auto de prisión con fianza de un millón de euros contra Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, detalla la acusación de homicidio premeditado de su padre, Isak Andic, fallecido tras caer por un barranco en Collbató el 14 de diciembre de 2024. La jueza Raquel Nieto Galván sostiene que existen “indicios suficientes” para considerar que la muerte del empresario no fue accidental, sino que hubo “una participación activa y premeditada” de su hijo.
Pruebas recopiladas por los Mossos d’Esquadra
El auto descarta la teoría del resbalón como causa de la caída mortal. Según el informe forense, “se descarta el resbalón” ya que las lesiones son compatibles con una caída intencionada. Los Mossos d’Esquadra realizaron varios simulacros que concluyeron que la marca de las zapatillas de Isak Andic no podía haberse hecho de forma accidental. Para reproducir dicha marca, se requiere un esfuerzo deliberado, lo que refuerza la hipótesis de una caída intencionada.
Relaciones familiares y motivos económicos
Los mensajes de WhatsApp extraídos del teléfono de Jonathan Andic contradicen su afirmación de no tener desavenencias con su padre. El auto judicial revela un “odio al padre” motivado por una “obsesión por el dinero”, hasta el punto de solicitar una herencia en vida. Isak Andic aceptó esta petición para mantener la relación con su hijo, guiado por una terapeuta familiar. La intención de Isak de cambiar su testamento para crear una fundación a mediados de 2024 desencadenó un cambio en la actitud de Jonathan. Este cambio coincide con la propuesta de una excursión a Collbató por parte del hijo, evento que concluyó con la muerte del empresario.
Comportamiento sospechoso y planificación previa
En marzo de 2025, Jonathan Andic reemplazó su teléfono móvil y borró el contenido del dispositivo anterior, que desapareció en circunstancias que la jueza califica de “sospechosas”. Según él, el móvil fue robado en Quito durante un breve viaje en marzo. Las fechas coinciden con la reapertura del expediente judicial, según destaca el auto. Un análisis forense del móvil ha permitido recuperar datos borrados, incluyendo búsquedas, imágenes y conversaciones, que refuerzan la acusación de planificación.
El auto resalta que Jonathan Andic visitó el lugar del accidente en tres ocasiones antes del 14 de diciembre de 2024, contradiciendo su declaración inicial de haber ido solo una vez. La jueza interpreta estas visitas como parte de un “estudio previo del lugar de los hechos”, sugiriendo un intento de crear una fachada discreta para el trágico evento.
Contradicciones en las declaraciones
Jonathan Andic ha incurrido en múltiples contradicciones durante sus declaraciones. Inicialmente, afirmó haberse adelantado unos metros a su padre antes de la caída, mientras que en su segunda declaración indicó que el uso del móvil por parte de su padre se limitó al inicio del recorrido. Sin embargo, el análisis forense del teléfono de Isak Andic desmiente estas afirmaciones, ya que no se registró actividad en el dispositivo en el lugar del accidente.
Las inconsistencias también se extienden a las llamadas realizadas tras el accidente. El auto menciona que Andic hizo dos llamadas tras la caída, y alteró su relato al conversar con una enfermera del SEM, sugiriendo un intento de manipular la percepción de los eventos.
Conclusiones de la jueza
La jueza Raquel Nieto Galván concluye que las pruebas e indicios recopilados apuntan a una planificación deliberada por parte de Jonathan Andic para acabar con la vida de su padre. Este caso, que ha capturado la atención pública, sigue siendo objeto de un exhaustivo proceso judicial, mientras Jonathan Andic enfrenta cargos que podrían conllevar severas consecuencias legales.
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