En el centro de Madrid, una multitud de más de un millón de fieles se congregó para asistir a la misa presidida por el Papa León XIV, según datos proporcionados por la organización del evento. La ceremonia, que tuvo lugar en la emblemática Plaza de Cibeles, destacó por su solemnidad y por la presencia de numerosas personalidades, incluidos los Reyes de España, quienes recibieron al pontífice en la entrada del Palacio de Cibeles.
El uso del ‘Cáliz de la Reina’
Durante la misa, el Papa León XIV utilizó el ‘Cáliz de la Reina’, una pieza de gran relevancia histórica que se encuentra habitualmente expuesta en el museo de la Almudena. Este gesto, cargado de simbolismo, fue uno de los momentos más destacados de la ceremonia, subrayando la conexión entre la tradición y la actualidad de la Iglesia.
Reivindicaciones de colectivos sociales
La misa también fue un escenario para la expresión de demandas sociales. Colectivos de mujeres y de la comunidad LGTBI+ aprovecharon la ocasión para exigir una mayor inclusión dentro de la Iglesia. Portando símbolos morados y pancartas, los integrantes de Revuelta de Mujeres en la Iglesia y Crismhom abogaron por una Iglesia donde todos puedan participar como “cristianos de primera categoría” y acceder a los sacramentos sin distinciones.
Teresa Casillas, una de las portavoces, afirmó: “Defendemos una Iglesia de iguales frente a una Iglesia de poderosos”, resaltando la importancia de la igualdad y la inclusión en la comunidad católica.
La procesión del Corpus Christi
Tras concluir la misa, el Papa León XIV encabezó la tradicional procesión del Corpus Christi. Bajo Palio, recorrió un trayecto de 700 metros acompañado por miles de fieles. En la ciudad se instalaron 42 pantallas gigantes que permitieron a los asistentes seguir de cerca tanto la misa como la procesión, reflejando la magnitud del evento.
El papel de los voluntarios
Miles de voluntarios desempeñaron un papel crucial en la organización y desarrollo de la ceremonia. Su esfuerzo y dedicación garantizaron el éxito del evento, coordinando la logística necesaria para atender a la multitudinaria asistencia y facilitando la participación de todos los presentes.
La celebración concluyó con el canto del ‘Salve Regina’, un himno dedicado a la Virgen María, que fue entonado por todos los fieles mientras despedían al Papa con aplausos. Este cierre, cargado de emoción y devoción, marcó el fin de una jornada histórica para la comunidad católica en Madrid.
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