Noemí Font, docente con amplia experiencia en el ámbito educativo, sostiene que la reducción del número de estudiantes por aula no responde a un interés de comodidad para los profesores, sino que se fundamenta en la mejora de la calidad educativa. Font argumenta que disminuir las ratios facilita una atención más personalizada a los alumnos, permitiendo reconocer y abordar mejor la diversidad y el bienestar emocional de los niños, aspectos que, según ella, no se reflejan inmediatamente en los estudios cuantitativos.
Análisis del Informe de Esade
Un reciente informe de EsadeEcPol ha cuestionado la eficacia de reducir el número de alumnos por aula, calificando su impacto en el aprendizaje y la reducción de disrupciones en clase como “pequeño o nulo”. A pesar de este análisis, los educadores han estado solicitando esta medida desde 2012, convencidos de su beneficio. Font defiende que, con menos estudiantes, los docentes pueden conocer mejor a los niños, detectar dificultades a tiempo y personalizar el aprendizaje, aspectos que crean un clima de aula más positivo y facilitan una mejor atención a la diversidad existente en las escuelas.
Desafíos Económicos y Eficiencia
El informe también destaca el coste elevado de implementar la reducción de ratios, especialmente en un contexto de descenso de natalidad y competencia por los recursos públicos con sectores como la sanidad y las pensiones. Frente a esto, Font señala que la inversión en educación, mediante la reducción de ratios, puede disminuir el fracaso escolar, lo que, a largo plazo, aporta beneficios significativos al sistema educativo en general. Además, considera que el actual descenso de la natalidad podría aprovecharse para reforzar la calidad del sistema educativo.
“Bajar ratios permite conocer mejor a los niños, detectar dificultades y personalizar el aprendizaje”, afirma Font.
Prioridades en la Aplicación de Medidas
José Montalbán Castilla, autor del estudio y profesor en el Swedish Institute for Social Research, sugiere que la reducción de ratios estaría especialmente justificada en escuelas con alta complejidad o aquellas que atienden mayoritariamente a estudiantes con necesidades específicas. Font coincide en que esta medida es crucial en estos contextos, ya que permite una atención más eficaz y la reducción de conflictos. No obstante, ella sostiene que la reducción de ratios no debería limitarse solo a estos casos, pues representa una mejora general en la calidad educativa para todos los estudiantes.
Impacto en el Alumnado y el Profesorado
El informe también señala que la bajada de ratios es una medida popular que beneficia principalmente a profesores y familias, considerados como grupos con “poder electoral”. Sin embargo, Font enfatiza que los mayores beneficiarios son los alumnos, ya que grupos más reducidos fomentan una mayor participación y facilitan el trabajo de habilidades como la expresión oral, especialmente en un contexto donde disminuye el uso del catalán. Además, argumenta que mejorar las condiciones de trabajo de los docentes repercute directamente en el aprendizaje de los estudiantes, subrayando que no se trata de una cuestión de comodidad, sino de calidad educativa.
- El Ministerio de Educación implementará por ley la reducción de ratios: 22 alumnos en primaria y 25 en secundaria.
- La crisis de natalidad ha generado tensiones en la preinscripción escolar en Catalunya, con solicitudes de conservar grupos en la educación pública y la gratuidad en la concertada.
- El aumento de la diversidad en las aulas ha incrementado la complejidad de la tarea docente, destacando la necesidad de recursos para planes individualizados.
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