Ralf Etienne se ha convertido en una figura icónica al ser el primer esquiador haitiano en participar en los Juegos Paralímpicos de Invierno. Su historia es un ejemplo de resiliencia y superación, pues logró sobreponerse a las adversidades tras el devastador terremoto que azotó Haití el 12 de enero de 2010, el cual dejó más de 222.570 víctimas mortales y alrededor de 1.5 millones de personas sin hogar, según cifras oficiales del gobierno haitiano y organismos internacionales.
Una hazaña deportiva histórica
Dieciséis años después de aquel desastre natural, Etienne debutó en los Juegos Paralímpicos de Invierno en la prueba de Gigante en Cortina d’Ampezzo. A pesar de un inicio prometedor al culminar en la posición 34 en la primera manga, una caída en la segunda manga impidió su finalización. Este logro fue posible gracias a una subvención del programa Deporte para la Movilidad del Comité Paralímpico Internacional, que le brindó apoyo durante un año para su clasificación.
“Todavía estoy asimilando lo que significa estar aquí, pero es una gran plataforma para mi país, para mostrar una cara diferente. Cuando la gente ve Haití, ve caos, así que quiero mostrarles excelencia, liderazgo, resiliencia y trabajo duro”, expresó Etienne.
De emprendedor a atleta paralímpico
Etienne nació en Mirigôane en 1989 y, antes del terremoto, era un emprendedor exitoso con múltiples negocios en Haití, incluyendo un periódico, una revista y una productora. Sin embargo, su vida cambió radicalmente al quedar sepultado bajo los escombros. Después de ser rescatado, las lesiones resultantes del terremoto llevaron a la amputación de su pierna izquierda.
Formación y filantropía
Tras el accidente, Etienne se trasladó a Estados Unidos donde estudió Medicina y completó un MBA. Regresó a Haití para fundar “Rebuilding Haiti”, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la reconstrucción de viviendas y atención sanitaria. Además, participó en la distribución de 40.000 pares de gafas y ayudó a las víctimas del huracán Matthew.
Incursión en el mundo financiero y deportivo
Etienne también trabajó en el departamento de inversiones del Banco de América y en Wall Street. Su pasión por el esquí nació durante un viaje al lago Tahoe, y su encuentro con Monte Meier, un exmedallista paralímpico, lo llevó a entrenarse seriamente en este deporte. La política migratoria de Estados Unidos bajo el mandato de Donald Trump lo llevó a mudarse a Londres, donde continúa su carrera en el ámbito financiero.
Un legado de inspiración
Además de Haití, otros cuatro países debutaron en los Juegos Paralímpicos de Invierno: Portugal, Macedonia del Norte, El Salvador y Montenegro. La participación de Etienne no solo marca un hito para Haití, sino que también inspira a nuevas generaciones a perseguir sus sueños, independientemente de las dificultades que enfrenten.
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