Al inicio de esta semana, solo diez comisarios principales de la Policía Nacional habían presentado su candidatura para el puesto de director adjunto operativo (DAO), según informaron fuentes del Ministerio del Interior. Esta posición es la más alta en la jerarquía de los uniformados de la Policía, sin embargo, menos del 10% de los 111 comisarios principales elegibles han mostrado interés en el cargo. El proceso de presentación de candidaturas se extiende por 15 días, y el plazo finaliza este jueves a las 23:59 horas. Las expectativas de un aumento en la lista de aspirantes son bajas.
El acceso al puesto de DAO está reservado para aquellos que han alcanzado el grado de Comisario Principal. Aunque no es una restricción formal, sería orgánicamente inconsistente nombrar a alguien de menor rango, ya que estaría al mando de comisarios y comisarios principales. Actualmente, la cúpula del cuerpo está compuesta por 89 hombres y 22 mujeres. Durante el proceso, fuentes de Interior han señalado que el ministro Fernando Grande-Marlaska prefiere seleccionar a una mujer, de ser posible, entre las candidatas.
José Ángel González, anterior DAO de la Policía, renunció el pasado 17 de febrero, coincidiendo con la admisión a trámite de una querella en su contra por agresión sexual. El ministro Marlaska afirmó que González dimitió al prever que sería cesado. Desde el 19 de febrero, Gemma Barroso, comisaria principal y jefa de personal de la Policía, ocupa el cargo de manera provisional tras la publicación del cese en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
Reticencias para presentarse
Un alto cargo de la Policía comparó la situación con la elección de presidentes en comunidades de vecinos, sugiriendo que podría ser elegido quien simplemente se postule, no necesariamente el mejor candidato. En circunstancias normales, suceder a un DAO dimitido sería un proceso menos complicado. Sin embargo, el panorama actual está lleno de dificultades, comenzando con la percepción de que la decisión pudiera favorecer a una terna de mujeres predefinida. Tradicionalmente, para cargos de confianza, se acostumbraba que el seleccionador pida a su candidato preferido que se postule, cumpliendo así con el procedimiento formal.
El puesto de DAO es de confianza y de libre designación por parte del ministro del Interior, previa propuesta formal del director general de la Policía, Francisco Pardo. El Ministerio del Interior ha mantenido silencio sobre el proceso y la lista de aspirantes. En esta ocasión, no parece que haya una terna predefinida, y no existe un número dos en la Policía que actúe como filtro.
Incertidumbre política como factor disuasorio
La incertidumbre política es otro factor que disuade a los comisarios principales de presentarse. Con la duración de la legislatura en duda, un DAO no tiene garantizada su permanencia en el cargo, especialmente si un cambio de gobierno afecta la continuidad de quienes fueron designados por Grande-Marlaska. Según un miembro del cuerpo, esta es la “razón de más peso” que provoca que muchos comisarios competentes se abstengan de postularse, a menos que sean invitados a hacerlo.
“La gente no sabe qué hacer, si pedir o no pedir, si el cargo estará dado o no…”, comentó una fuente policial, destacando la incertidumbre y su efecto paralizante en la decisión de postularse.
La situación actual deja fuera del proceso a muchos candidatos potencialmente calificados, ya que estos no se presentan si no son específicamente solicitados. Esta dinámica contribuye a que el número de aspirantes sea limitado, reflejando una falta de confianza en la transparencia y apertura del proceso de selección.
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