El teniente coronel Antonio Tejero, conocido por su papel en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, fue condenado a 30 años de prisión por rebelión militar. Recientemente, se informó sobre su fallecimiento en el artículo Fallece Antonio Tejero, figura clave del 23-F, a los 93 años. Este episodio marcó un hito en la historia de España y se destaca por la entrada de Tejero al Congreso de los Diputados, armado y proclamando “¡Quieto todo el mundo!”. Anteriormente, Tejero ya había sido arrestado por su participación en la Operación Galaxia, un plan golpista anterior, y continuó manteniendo sus convicciones radicales durante su vida. En marzo del año pasado, firmó un manifiesto de apoyo a Franco junto a otros personajes notables como Miguel Bernad y el juez José Yusti.
Preparativos y Contactos
En los interrogatorios realizados durante la causa abierta por el Consejo Supremo de Justicia Militar, Tejero detalló cómo desde su liberación por la Operación Galaxia había mantenido contacto con militares afines, como el teniente general Jaime Milans del Bosch y el general Alfonso Armada. Según sus declaraciones, Armada habría asegurado que el rey Juan Carlos estaba al tanto de sus planes. Tejero afirmó haberse reunido con Armada en Madrid poco antes del golpe para ultimar detalles y recibió la indicación de que el operativo debía comenzar a las 18.10 horas.
Tejero indicó que había hecho un reconocimiento exhaustivo del Congreso, incluyendo la toma de fotografías y la recolección de información sobre las medidas de seguridad. Además, compró autobuses y gabardinas para el traslado discreto de los guardias civiles involucrados en el golpe, financiando estas adquisiciones con dinero familiar y anticipos salariales.
El Asalto al Congreso
El 23 de febrero de 1981, a las 18.24 horas, Tejero irrumpió en el Congreso de los Diputados. Relató que, ante la agitación entre los diputados, disparó al aire y ordenó a los guardias civiles a su mando que dispararan al techo. Afirmó que su intención era actuar bajo las órdenes del Rey y de Milans del Bosch. Durante el tumultuoso evento, intentó hacer caer al teniente general Gutiérrez Mellado para mantener el control y la moral de sus seguidores.
Conversaciones desde el Interior del Congreso
En las transcripciones del sumario, se incluyen conversaciones de Tejero con Juan García Carrés, un ultraderechista que también fue condenado por el golpe. Tejero expresó preocupación por el operativo y la situación exterior, mientras García Carrés le animaba a resistir. En una conversación telefónica con su esposa, Tejero intentó tranquilizarla asegurándole que no habría derramamiento de sangre.
La Discusión con Armada
Uno de los momentos críticos del relato de Tejero fue su encuentro con el general Armada en el Congreso, donde manifestó su descontento con las intenciones de Armada, que percibía como un deseo de obtener poder personal. Tejero declaró que le habían prometido que el golpe serviría para “congelar el marxismo” y apuntó su desacuerdo con la dirección que tomaban los eventos, concluyendo que “para esto no había que dar semejante campanazo”.
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