La tarde del 4 de diciembre de 2004, un ataque armado conmocionó a la ciudad de Marbella dejando una huella imborrable. Tres individuos armados con fusiles de asalto abrieron fuego contra un establecimiento, resultando en la trágica muerte de José Manuel, un niño de 7 años, y un peluquero, ambos ajenos al conflicto de fondo. Dos décadas después, estos crímenes permanecen sin resolver y han prescrito sin que se identificara a los autores.
El día de la tragedia
El sábado 4 de diciembre de 2004, Mercedes Cañadas, su esposo y su hijo José Manuel, junto a familiares y amigos, llegaron a Marbella para disfrutar del puente de la Constitución. Se hospedaron en el hotel H10 Andalucía Plaza, donde los niños jugaban mientras los adultos tomaban café. Mercedes, al escuchar detonaciones, pensó inicialmente que los niños habían comprado petardos. Sin embargo, pronto se percató de la gravedad de la situación al ver el pánico desatado en el hotel.
El ataque
El tiroteo se dirigió principalmente contra la peluquería Cosmo, ubicada en la planta baja del hotel. El objetivo aparente era Alex B., un cliente presente en el lugar, conocido como ‘El Chacal’. Aunque Alex salió ileso, su guardaespaldas y el peluquero, Cósimo Pizzi, fueron alcanzados por los disparos. José Manuel, al correr hacia la calle al confundir los disparos con cohetes, fue abatido. Los informes policiales registraron 78 proyectiles disparados durante el ataque.
Reacciones y consecuencias
El ataque provocó una respuesta inmediata del Gobierno, que creó los Grupos de Respuesta Especial contra el Crimen Organizado (Greco) para combatir este tipo de delitos. A pesar de los esfuerzos, la investigación no pudo identificar a los autores. La policía describió el ataque como «indiscriminado y sanguinario», pero no logró avanzar en el caso más allá de algunas hipótesis no confirmadas.
Investigación y teorías
Las investigaciones iniciales plantearon la posibilidad de que un joven inglés, que visitó la peluquería poco antes del ataque, pudiera haber estado involucrado, aunque esta línea no prosperó. Otro sospechoso fue un amigo de Alex B., también británico, que desapareció tras los crímenes y se le vinculó con una estafa que podría haber financiado su fuga. Un preso más tarde informó de un posible conflicto entre Alex B. y una banda inglesa, pero estas declaraciones no se pudieron verificar.
El legado de un caso sin resolver
El caso de los asesinatos en la peluquería Cosmo dejó una marca indeleble en la Costa del Sol, evidenciando la peligrosidad del crimen organizado en la región. La falta de justicia para las víctimas, especialmente para el pequeño José Manuel, es un recordatorio inquietante de la impunidad que puede acompañar a estos actos violentos. A pesar de que el caso ha prescrito, sigue siendo un capítulo oscuro en la historia del crimen en España.
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