Yihadistas y tuaregs lanzan ofensiva contra junta golpista en Malí

En una ofensiva coordinada, grupos yihadistas y separatistas tuaregs han lanzado ataques contra la junta militar en el poder en Malí, centrando sus acciones en cuarteles y el aeropuerto de la capital, Bamako, así como en otras ciudades como Mopti y Kidal. Estos ataques, que comenzaron en la madrugada del sábado 25 de abril de 2026, son parte de una revuelta contra el gobierno respaldado por Rusia, liderado por el general Assimi Goita tras el golpe de Estado de 2021. La situación ha provocado advertencias de precaución por parte de las embajadas de Estados Unidos y China a sus ciudadanos en la región.

Grupos armados han iniciado una ofensiva durante la noche del viernes al sábado contra las fuerzas de Malí en diversos cuarteles de Bamako, la capital, y en otras áreas del país africano. Esta insurrección está dirigida contra la junta militar en el poder, que cuenta con el respaldo de Rusia. El general Assimi Goita asumió el liderazgo tras un golpe de Estado en mayo de 2021, sumiendo al país en un conflicto entre fuerzas armadas, separatistas y grupos yihadistas, lo que ha intensificado las dificultades en una de las naciones más pobres del mundo.

Alianza entre Yihadistas y Tuaregs

El Frente de Liberación para el Azawad (FLA), un grupo separatista tuareg, se ha atribuido la responsabilidad de estos ataques, en colaboración con el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), una organización yihadista vinculada a Al Qaeda. Según Radio France Internationale, ambos grupos han mantenido contactos en los últimos meses para coordinar su ofensiva.

Reacciones Internacionales

Las embajadas de Estados Unidos y China han solicitado a sus ciudadanos que tomen precauciones. El Ejército de Malí ha confirmado la existencia de combates, asegurando que la situación está «bajo control» y denunciando que las declaraciones del FLA sobre la conquista de Kidal son mera propaganda. «Varios terroristas han sido neutralizados y sus equipos, destruidos», apuntaron fuentes del Estado Mayor.

Informes locales han reportado enfrentamientos en Bamako, donde la embajada estadounidense ha registrado explosiones cerca del aeropuerto, así como en las ciudades de Kati, Gao y Mopti. En Kati se encuentra la residencia del general Goita, líder del golpe de Estado. Esta revuelta ha unido a yihadistas y tuaregs por primera vez desde 2012 contra la junta militar, a pesar de sus diferentes objetivos pero con un enemigo común.

Medidas de Seguridad para Ciudadanos Extranjeros

Estados Unidos y China han instado a sus ciudadanos a extremar la precaución. La embajada norteamericana aconsejó buscar refugio tras las explosiones en el aeropuerto de la capital. Por su parte, Pekín ha pedido a sus ciudadanos que «se abstengan temporalmente de viajar a Malí» y a quienes ya están en el país, que sean conscientes de la situación de seguridad y eviten salir a las calles «a menos que sea estrictamente necesario». China tiene importantes intereses económicos en Malí, un país relevante en el sector del litio, esencial para las nuevas tecnologías y baterías.

Contexto Político y Alianzas

Durante marzo, Radio France Internationale informó sobre contactos entre yihadistas y tuaregs para coordinar ataques conjuntos contra los militares malienses y sus aliados, particularmente mercenarios rusos del antiguo Grupo Wagner, ahora conocido como Africa Corps, que han proporcionado servicios de seguridad a la junta de Goita. Los militares golpistas llegaron al poder mediante dos golpes de Estado en 2020 y 2021, consolidando una alianza regional con las juntas de Burkina Faso y Níger, coincidiendo en su rechazo a Francia y su cercanía a Rusia.

La junta gobernante de Malí se había comprometido a transferir el poder a un gobierno civil antes de marzo de 2024, un compromiso que no ha cumplido. En julio de 2025, el régimen militar otorgó a Goita un mandato presidencial de cinco años, renovable indefinidamente y sin elecciones. En este contexto, la inestabilidad persiste a pesar del apoyo al gobierno actual por parte de fuerzas vinculadas a Rusia. Malí se encuentra en una región donde potencias como Estados Unidos, China y Rusia compiten por el control de materias primas clave para el desarrollo tecnológico.

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Javier Rodríguez

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