Un reciente informe de Goldman Sachs revela que, en plena era de la inteligencia artificial (IA), los activos físicos están ganando protagonismo en los mercados financieros. Este giro en el enfoque de inversión señala un regreso a la economía tangible, alejándose de los modelos puramente digitales que han dominado durante más de una década.
El fenómeno HALO
Goldman Sachs ha identificado este cambio como el fenómeno HALO, un acrónimo que significa “Heavy Assets, Low Obsolescence” (activos pesados, baja obsolescencia tecnológica). Este concepto hace referencia a empresas que poseen activos físicos significativos y que no dependen en gran medida de la tecnología que se vuelve rápidamente obsoleta. Entre los sectores destacados se encuentran:
- Infraestructuras energéticas
- Redes de transporte
- Industria pesada
- Equipamiento crítico
Estas empresas están adquiriendo mayor relevancia debido a sus elevadas barreras de entrada y su capacidad para resistir mejor las disrupciones tecnológicas. De hecho, el informe indica que desde 2025, las empresas intensivas en capital han superado en rendimiento a las de modelo ligero en un 35%.
El impacto de la inteligencia artificial
La inteligencia artificial está desempeñando un papel fundamental en este cambio de paradigma. Por un lado, está ejerciendo presión sobre los modelos digitales tradicionales al reducir los costes de entrada y aumentar la competencia. Por otro, está obligando a las grandes tecnológicas a realizar inversiones masivas, con un gasto de capital proyectado de hasta 1,5 billones de dólares entre 2023 y 2026. Esto está llevando a que muchas empresas que anteriormente operaban con un modelo ligero de capital ahora se comporten más como compañías industriales.
Contexto macroeconómico
Este cambio se enmarca dentro de un contexto macroeconómico más amplio, caracterizado por:
- Tipos de interés más altos
- Mayor intervención pública
- Tensiones geopolíticas
- Reorganización de cadenas de suministro
Todas estas condiciones han hecho que activos anteriormente considerados secundarios, como la energía y las infraestructuras, sean ahora más valiosos. La brecha de valoración entre empresas intensivas en capital y las digitales se ha reducido significativamente, alcanzando niveles similares.
Implicaciones futuras
El informe de Goldman Sachs sugiere que no se trata de un ajuste temporal, sino de un cambio estructural en el mercado. Se cuestiona si las ventajas de las empresas digitales, como los altos márgenes y la rentabilidad elevada, son sostenibles en un entorno donde la IA predomina. Las proyecciones indican un potencial aumento en el crecimiento de beneficios y rentabilidad para las compañías vinculadas a activos físicos.
“En la nueva economía, no solo importa la innovación. También cuenta, y cada vez más, quién controla la infraestructura que la hace posible.”
Este planteamiento destaca la importancia de no solo innovar, sino también de controlar y poseer la infraestructura necesaria para soportar dicha innovación en un entorno económico en constante evolución.
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