El Gobierno de Albania enfrenta una demanda judicial interpuesta por la actriz Anila Bisha, quien acusa al Ejecutivo de usar su imagen sin autorización para la creación de Diella, una ministra de inteligencia artificial. Según Bisha, el contrato firmado para el uso de su rostro y voz expiró el 31 de diciembre de 2025, y estaba limitado a funciones específicas dentro de un chatbot de la administración pública.
El caso de Diella, la ministra de IA
El 11 de septiembre del año anterior, Albania se convirtió en el primer país en nombrar a un ministro creado por inteligencia artificial. Diella, diseñada como un asistente virtual, asumió la gestión de los contratos estatales, en un intento por combatir la corrupción. Este movimiento fue considerado revolucionario, aunque también enfrentó críticas de inconstitucionalidad por parte de la oposición.
La actriz Bisha sostiene que su imagen fue utilizada más allá de lo acordado, incluso en discursos parlamentarios con tintes propagandísticos que fueron emitidos a nivel global. Además, en octubre, el gobierno anunció que Diella “estaba embarazada” de 83 nuevos asistentes de IA, uno para cada diputado del Partido Socialista, lo que Bisha considera una extensión no permitida de su contrato.
Reacciones y declaraciones
En su demanda, Anila Bisha solicita una orden judicial para detener de inmediato el uso de su imagen hasta que se resuelva el caso. A través de sus representantes legales, argumenta que el uso no autorizado de su rostro le ha causado un daño significativo e irreversible. El Gobierno de Albania, que actualmente enfrenta protestas por su gestión, ha negado las acusaciones.
“Albania es un país democrático y libre. Los ciudadanos pueden actuar legalmente contra el Gobierno. Creemos que esta demanda no tiene fundamento, pero agradecemos la oportunidad de resolverla en los tribunales”, declaró Manjola Hasa, portavoz del Ejecutivo, a POLITICO. influencia de China en el conflicto Rusia-Ucrania
Impacto en la percepción internacional
La implementación de Diella como ministra podría estar motivada por el deseo de Albania de proyectar una imagen de modernidad y digitalización ante la Unión Europea, un paso crucial para sus aspiraciones de adhesión. La controversia legal podría complicar esta percepción y afectar las relaciones del país con los organismos internacionales.
El desenlace de este proceso judicial no solo influirá en la carrera profesional de Anila Bisha, sino que también podría establecer un precedente sobre el uso de tecnología de inteligencia artificial en esferas gubernamentales y los derechos de imagen de las personas en similares circunstancias.
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