En la madrugada del 25 de mayo de 2007, un trágico incidente sacudió el tranquilo municipio de Tordesillas, en Valladolid. Una llamada de emergencia alertó a los servicios de emergencia sobre un violento altercado que resultó en la muerte de Óscar Gómez Incio, un joven hostelero de 29 años. A pesar de los años de investigaciones y esfuerzos judiciales, el caso sigue sin resolverse, dejando a la familia del fallecido en una dolorosa búsqueda de justicia.
El incidente fatal
Esa noche, después de cerrar su negocio en la calle Huesca, Óscar y su novia, Mónica, se dirigían a su vehículo cuando presenciaron a cuatro individuos vandalizando el mobiliario de su terraza. Al confrontarlos, Óscar recibió un empujón fatal que lo lanzó contra un bordillo, provocándole una herida mortal en la cabeza. Mónica también fue agredida durante el altercado.
Tras el ataque, los agresores huyeron rápidamente del lugar, dejando a Mónica a cargo de alertar a los servicios de emergencia. Aunque la Guardia Civil asumió la investigación inmediatamente, las pistas fueron escasas y el caso pronto se complicó.
La investigación y el principal sospechoso
Mónica proporcionó a las autoridades una descripción de los agresores, indicando que tenían acento portugués, lo que llevó a los investigadores a centrar su atención en un grupo de obreros de la construcción presentes en la zona. Uno de ellos fue identificado por Mónica en un reconocimiento fotográfico, lo que permitió crear un retrato robot.
El sospechoso, un trabajador portugués, fue llamado a declarar en agosto de 2008. Presentó documentos que supuestamente probaban su presencia en Portugal el día del crimen, documentos que más tarde se consideraron dudosos. Aunque fue el único detenido, las pruebas resultaron insuficientes para procesarlo formalmente, y el caso fue archivado en mayo de 2010.
Esfuerzos de la familia por reabrir el caso
“La Guardia Civil hizo un buen trabajo, pero nunca se permitió que mi entonces nuera pudiera reconocer al sospechoso en una rueda de reconocimiento. Sin embargo, sí lo identificó en varios álbumes fotográficos”, afirmó Roberto Gómez, padre de la víctima.
Desde el archivado del caso, Roberto Gómez ha liderado una cruzada personal para esclarecer el asesinato de su hijo. Ha cuestionado la validez de la coartada del sospechoso, contratando a un perito caligráfico que determinó la manipulación de la fecha en los documentos presentados por el sospechoso.
Desafíos judiciales
En 2022, la familia presentó un nuevo informe pericial al Juzgado de Instrucción número 2 de Valladolid, con la esperanza de reabrir el caso. Sin embargo, tanto el juez instructor como la Audiencia Provincial desestimaron las pruebas, dejando el caso en el mismo punto muerto.
Pese a estos reveses, Roberto Gómez continúa buscando justicia. Su persistente lucha refleja el dolor de una familia que todavía espera respuestas y busca el cierre que solo podría llegar con la identificación formal del responsable del crimen.
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