El reciente apagón nacional en Cuba, el segundo en menos de una semana, ha sumido nuevamente a la isla en la oscuridad y ha intensificado la tensión en un contexto ya complejo. Según informó el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), la desconexión total se produjo este sábado a las 18:38 hora local, siendo este el séptimo evento de este tipo en los últimos dieciocho meses.
Factores detrás de la crisis energética
La crisis energética en Cuba ha alcanzado un punto crítico. La combinación de infraestructuras anticuadas, escasez de combustible y fallas técnicas ha llevado a una situación insostenible. Estas condiciones se agravan por las restricciones impuestas por Estados Unidos durante la administración de Donald Trump, que ha incluido amenazas de aumento de aranceles y la interrupción de la llegada de combustible ruso.
El viceministro primero de Energía y Minas, Argelio Jesús Abad Vigoa, señaló que la generación distribuida de electricidad está paralizada debido a la falta de combustibles, sumando que Cuba lleva tres meses sin recibir suministros esenciales como diésel, fueloil y gasolina.
Impacto económico y social
La situación ha golpeado fuertemente la economía cubana, especialmente el turismo, uno de los motores económicos del país. Con el “bloqueo energético” en marcha desde enero, las terminales aéreas y las ciudades han quedado desiertas, afectando también a edificios públicos e instituciones educativas. La incapacidad operativa actual es un fenómeno sin precedentes, según las autoridades.
Historia de apagones y protestas
Los apagones no son nuevos en Cuba. Durante los años noventa, en el llamado “Período Especial en Tiempos de Paz”, el país ya enfrentó cortes eléctricos tras la disolución de la Unión Soviética. En tiempos más recientes, el país ha experimentado múltiples apagones significativos, incluido uno en marzo de 2025 debido a un incendio en una estación eléctrica, y otro en septiembre del año pasado.
Estos apagones han provocado un aumento en las protestas públicas. Los cacerolazos y la quema de basura se han vuelto comunes, y en un incidente reciente, la sede del Partido Comunista fue incendiada, un hecho sin precedentes.
Esfuerzos de diálogo internacional
En medio de esta crisis, el ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha reiterado la disposición del país para entablar un diálogo serio con Estados Unidos, siempre que se respete la soberanía cubana y no haya injerencia en sus asuntos internos. Esta postura ha sido respaldada por el presidente Miguel Díaz-Canel, quien ha enfatizado la necesidad de cooperación internacional.
Las tensiones entre Cuba y Estados Unidos son una constante en el panorama político de la isla, y las recientes crisis energéticas no han hecho más que intensificar una situación ya de por sí complicada.
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