Giuliano Velo, un presunto mafioso italiano de 67 años, fue encontrado sin vida en su finca de El Cantal, en la pedanía aguileña de El Garrobillo. El cadáver estaba rodeado de casquillos, lo que despertó la atención de la Guardia Civil. Este suceso marcó el final de una larga carrera delictiva para alguien que había eludido a las autoridades y sobrevivido a conflictos entre bandas durante décadas.
El escenario del crimen
El 7 de octubre de 2025, en la finca Casa Blanca, tuvo lugar un violento enfrentamiento que resultó en la muerte de Velo. Según el informe de la Guardia Civil, se encontraron hasta diez casquillos de pistolas de 9 milímetros en el lugar, aunque no se ha determinado si proceden de una o varias armas. El cuerpo de Velo presentaba heridas mortales, una de ellas en el brazo izquierdo y otra en el muslo izquierdo, cuyo proyectil atravesó su cuerpo.
Otro cuerpo y nuevos hallazgos
Poco después, el cuerpo de Mohamed E., vinculado al narcotráfico, apareció en el maletero de un coche en la pedanía lorquina de Ramonete, a unos 12 kilómetros de la finca de Velo. El análisis de la escena por parte de la Guardia Civil sugirió que su cuerpo había sido arrastrado hasta el vehículo, que estuvo aparcado en el camino de entrada a la finca.
La Operación Mango 25
La investigación de la Guardia Civil, conocida como Operación Mango 25, llevó al arresto de los principales sospechosos meses después. Entre ellos figuran Lorenzo R.A., considerado el lugarteniente de Velo, Manuel G., que residía junto al italiano, y Mustapha B., arrestado en el operativo. Actualmente, los sospechosos permanecen en prisión provisional.
Detalles del tiroteo
El 7 de octubre de 2025, Velo y su lugarteniente Lorenzo R.A. realizaban un intercambio de 80 kilos de hachís en la finca. Durante el proceso, Mustapha B. y Mohamed E. llegaron en un Peugeot 5008. Lorenzo R.A. se ausentó momentáneamente para buscar un destornillador, momento que Mohamed E. aprovechó para sacar una pistola, iniciando un tiroteo que dejó gravemente heridos a Giuliano y a él mismo.
Manuel G., otro colaborador de Velo, relató que regresó junto a Velo después del tiroteo. Según su declaración, Velo, antes de morir, le ordenó que hiciera desaparecer el cuerpo de Mohamed E. Manuel G. colocó el cadáver en el maletero del automóvil.
Conclusiones de la investigación
El tiroteo y las muertes resultantes pusieron fin a la legendaria figura de Velo en el mundo del narcotráfico. La aparición de los cuerpos y los arrestos realizados han desmantelado una parte significativa de la organización que operaba en la región, dejando a las autoridades un panorama más claro de las actividades delictivas en la zona. La operación continúa mientras las investigaciones buscan desentrañar más detalles y conexiones en el entramado delictivo.
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